viernes, 24 de agosto de 2012

La División Azul es desviada hacia Leningrado

Hace dos dias, el Führer voló a Smolensko para reestructurar los preparativos del ataque sobre Moscú. Von Leeb, en el Grupo de Ejércitos Norte, a quien se ha privado del 4º Grupo Panzer de Hoepner, necesita refuerzos urgentemente para poder afrontar con garantías el asedio de Leningrado, por lo que el Führer le ha transferido un regimiento paracaidista, la 227ª División de Infantería y la División Azul.

Adolf Hitler hace tres días durante una visita a los Cuarteles Generales del 6º Ejército. Con él, su comandante, Walter von Reichenau. 

Como resultado de esta decisión, la División Azul ha pasado del 9º Ejército de Adolf Strauss al 16º Ejército de Ernst Busch, en el norte. Se trata de una decisión meditada en la que ha pesado la mala prensa de los españoles entre el Alto Mando del Grupo de Ejércitos Centro, basada en los informes del jefe de su Plana Mayor de Enlace (pequeña unidad alemana en la División), que han llegado incluso al OKH. De hecho, hace tan sólo unos días que ha sido rechazada por el jefe del 4º Ejército, Capitán General Günther von Kluge. El siguiente informe sirve de orientación respecto al origen de las críticas:


La División Azul atraviesa una localidad rusa arrasada por la guerra.

No se atiende bien a las señales durante la marcha, casi todos los coches tienen la parte posterior abollada por los coches siguientes... Se presta todavía muy poca atención al cuidado de las armas. Se cuida mal a los caballos; es total la incapacidad para hacerlo... En toda la División se ha perdido el treinta por ciento de las bicicletas... Se han extraviado también casi todos los vehículos de clase V y de clase II... Se ha informado hasta ahora de cien vehículos perdidos, en total.


¡Adelante, camaradas!
En ese momento la División Azul transita por la autopista que la llevaría a Smolensko, única carretera asfaltada del sector central del frente ruso, por lo que la densidad del tráfico, en ambos sentidos, es elevada. Los vehículos ruedan por la recta y ancha calzada (tres carriles por cada dirección), mientras que hombres y caballos se desplazan por los arcenes de tierra, provistos también de elementos de camuflaje, pues la aviación es ya una amenaza constante. Después de Borisovo, al lado del río Beresina, la autopista abandona la estepa y serpentea entre bosques ("bosque espeso, cerrado, encharcado, de hondo perfume; oscuro"). Con la monotonía del paisaje y las constantes lluvias, es un trayecto que transcurre alejado de las poblaciones, sin el nivel de contacto humano mantenido hasta entonces.



A través de las carreteras embarradas.

En ese instante de la marcha se encuentra la División Azul cuando hoy, 26 de septiembre, Agustín Muñoz Grandes ha recibido la orden de variar la marcha hacia el norte, esfumándose, de golpe, el sueño largamente acariciado de luchar por la conquista de Moscú. Una orden que, además, ha llegado tan sólo dos días después de que Strauss le hubiese manifestado a Muñoz Grandes que tenía reservada una posición de honor para los españoles en el ataque definitivo. Además, para atajar ciertos vicios de los divisionarios de los que es consciente, Muñoz Grandes ha endurecido el régimen disciplinario, hasta el punto de que cualquier incumplimiento de una orden suya sería juzgada según los artículos 266 y 267 del Código de Justicia Militar (pena de muerte y presidio, respectivamente), y todo ataque contra personas o propiedades, así como toda requisa no autorizada, con el 233 (pena de muerte). Y ha creado también la Sección Especial, unidad donde permanecerían corregidos y penados mientras durase la sanción.


La ruta de la División Azul hasta hoy.

Pero Muñoz Grandes no ha tenido más remedio que ceder. Ante una decisión del Führer no caben la protestas, y esta misma tarde ha dictado a las unidades motorizadas de la División una orden de variación de la marcha hacia Vitebsk, punto de concentración desde el cual partirán los divisionarios hacia el nuevo frente. La orden ha afectado profundamente a toda la tropa, apoderándose el desánimo entre oficiales y soldados que llevaban meses obsesionados con la idea de desfilar en Moscú. A regañadientes, se ha reanudado la marcha por la autopista, si bien en sentido contrario y con un destino mucho más prosaico que la capital de la Unión Soviética. el cruce con la carretera que enlaza Orsha y Vitebsk, unos cien kilómetros al oeste.

El Führer ordena la destrucción de Leningrado: "Que la tierra se la trague" El 17 de septiembre, después de que la 1ª División Panzer conquistase el suburbio de Aleksandrovka, la estación final en la línea sudoccidental del tranvía de Leningrado, a 12 kilómetros del centro de la ciudad, el XLI Cuerpo Panzer fue retirado del Frente “para su empleo en otro sector.” Es decir, para el ataque sobre Moscú.



Vista de Leningrado desde el lado alemán. Puede observarse la torre del Almirantazgo y la Catedral de San Isaac.

Por lo tanto, la fuerza alemana ante Leningrado ha sido privada de su puño blindado. A pesar de que el gran objetivo se encuentra a tiro de piedra, las divisiones de infantería en cualquier caso han dejado en suspenso su avance – la 96ª y 121ª Divisiones de Infantería en frente de las legendarias Colinas Pulkovo, donde en la Guerra Civil de 1919 los regimientos Blancos habían sido detenidos de la misma manera en su intento de reconquistar Leningrado la Roja.


La fogueada 58ª División de Infantería se encuentra en Uritsk, bombardeando objetivos en el centro de Leningrado con su artillería de calibre medio. Los hombres en sus trincheras a lo largo de la carretera costera pueden ver los manojos de chimeneas humeantes de las fábricas de Leningrado a menos de 7 kilómetros de distancia. Las plantas industriales y astilleros trabajan veinticuatro horas al día, fabricando armamento – tanques, buques de asalto y proyectiles. Treinta divisiones soviéticas se apelotonan en el interior de la ciudad. Pero nada ha terminado aún. Aunque el final parece cerca, a los soviéticos se les ha concedido un respiro y tiempo para recuperarse del pánico. Es increíble. ¿Qué se encierra detrás de esta incomprensible decisión?



La Batalla por Leningrado durante este mes de septiembre.


El plan para la Operación Barbarroja lo estipulaba claramente: "Después de la destrucción de las fuerzas soviéticas en la zona de Minsk-Smolensko, las tropas Panzer del Grupo de Ejércitos Centro se desplazarán hacia el norte donde, en cooperación con el Grupo de Ejércitos Norte, destruirán a las fuerzas soviéticas en las zonas del Báltico y a continuación tomarán Leningrado". La Directiva Número 21 del 18 de diciembre de 1940 lo decía bien claro: "Sólo después de la captura de Leningrado continuará el ataque sobre Moscú." Este plan, en términos estratégicos, era completamente correcto y lógico, en especial al precisar el centro de gravedad de la campaña y en su intención de habilitar el Báltico como una ruta de suministros lo más pronto posible y de lograr el enlace con los finlandeses.



Detalle del avance germano-finlandés sobre Leningrado hasta finales del mes de septiembre. Mapa ruso.

Dejando de lado este claro plan, el Führer ha cambiado de idea después de la caída de Smolensko. ¿Por qué? El Alto Mando del Ejército y los Generales en el campo de batalla no han dejado de urgirle que se aproveche el inesperado y repentino colapso del Frente Centro Soviético y se capture Moscú, el corazón, cerebro y centro de transporte de la Unión Soviética. Pero el Führer se ha mostrado siempre reacio a ello. Durante seis semanas la guerra ha continuado. Al final, el Führer no se ciñó ni a su plan de tomar Leningrado ni dio luz verde al ataque sobre Moscú. En lugar de ello, el 21 de agosto se decantó por un objetivo completamente nuevo – el petróleo del Cáucaso y los granos de Ucrania. Ordenó al Grupo Panzer de Guderian desplazarse 450 kilómetros al sur y, en colaboración con Rundstedt, luchar en la Batalla de Kiev.



Los defensores de Leningrado: milicias de obreros armados.

A día de hoy, la Batalla de Kiev ha concluido. De hecho, ha sido una victoria gigantesca, con más de 665.000 prisioneros y la aniquilación del grueso de tropas soviéticas del Frente Sur Soviético. Esta victoria en Ucrania le ha hecho ver al Führer que la Unión Soviética se encuentra al borde del colapso militar. En consecuencia, el Führer ha ratificado su decisión de principios de septiembre –día 6-, cuando el Führer dio orden de que, tras la victoria en Kiev, los ejércitos alemanes se dirigieran sobre Moscú y la capturaran. Al mismo tiempo, la ofensiva ha de continuar en el sur contra los campos petrolíferos del Cáucaso y Crimea. Leningrado, por otro lado, deberá ser rodeada y sometida a cerco hasta su rendición.



Civiles de Leningrado víctimas del fuego de artillería alemán son subidos a un camión. 4.000 habitantes de Leningrado han muerto en 200 bombardeos de artillería y 23 aéreos durante el mes de septiembre.

Dado que el cerco de Leningrado no requiere fuerzas blindadas y puesto que, por el otro lado, el ataque sobre Moscú debe ser organizado con rapidez ante la proximidad del invierno, el 17 de septiembre el Führer ha retirado al Grupo Panzer de Hoepner del frente de Leningrado justo en el momento en que un último esfuerzo quizás habría significado la caída de la ciudad.


¿Qué es lo que le espera a Leningrado, por lo tanto? Desde luego, no se puede negar que el Führer haya dejado su futuro en el aire. Precisamente hoy, 29 de septiembre, la Oficina Naval de Guerra ha informado de la decisión final del Führer acerca de Leningrado en una carta dirigida al Grupo de Ejércitos Norte:



Un Stuka pica sobre su objetivo cerca de Leningrado.
El futuro de la ciudad de San Petersburgo (Leningrado):


II. El Führer ha decidido que a la ciudad de Leningrado se la trague la tierra (von Erboden verschwinden zu lassen). Después de la derrota de la Unión Soviética, a nadie le interesará que este centro de población continúe existiendo. Finlandia no ha mostrado así mismo ningún interés en que esta ciudad siga existiendo justo al lado de su nueva frontera.


III. Se pretende rodear la ciudad firmemente y demolerla hasta dejarla plana (dem Erdboden gleichzumachen) con fuego de artillería de todos los calibres y continuos ataques aéreos.


IV. Las peticiones de rendición que resulten de la situación de la ciudad serán rechazadas, dado que el problema de cobijar y alimentar a la población no puede y no debe ser resuelto por nosotros. No tenemos interés en mantener la existencia de ni siquiera una fracción de la población de esta metrópolis en esta guerra. Si es necesario, se evacuará la población a alguna zona del este de Rusia.

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