domingo, 13 de octubre de 2013

La matanza del convoy SC 7

¡Dios salve las almas de nuestros enemigos!  Los lobos acuden en manada a dar caza a los mercantes británicos.
La matanza ha comenzado, Karl Dönitz dirige los ataques desde la base de Lorient y en camino hay ya otros cinco lobos que se dirigen a la zona dispuestos a no dejar títere con cabeza. El convoy lento SC-7 partió de Sydney, Nueva Escocia, el 5 de octubre de 1940 con destino Liverpool y otros puertos de Gran Bretaña. Su velocidad teórica es de 8 nudos, pero algunos de sus 35 buques mercantes son mucho más lentos. El convoy consiste sobre todo de buques antiguos y pequeños cargados con materias primas y productos que en su mayor parte han sido obtenidos en la costa oriental del Canadá. Los cargamentos típicos de los mercantes incluyen andamiajes para las minas de carbón, madera, cereales, acero y mineral de hierro. Uno de los buques, el SS Empire Brigade, además, transporta un valioso cargamento de camiones.

Convoy SC-7 en ruta.
Hasta la puesta de sol de ayer, el convoy SC-7 pudo respirar tranquilo. Después de las pérdidas sufridas anteayer a manos del U-124, del U-48 y del U-38, los británicos se las prometieron muy felices y pensaron que ya había pasado lo peor. Después de perder cuatro buques en lo que parecían ataques aislados, confiaban en que el resto de sus treinta mercantes lograrían llegar a puerto sanos y salvos. Además, recibieron una muy buena noticia cuando el buque de escolta Leith y la corveta Heartsease se unieron al convoy. Durante las horas de sol tan sólo tuvieron que lamentar un ataque aislado por parte del submarino U-38, que dañó al mercante SS Carsbreck pero que fue rechazado a su vez por la escolta británica.

El U-100 de Joachim Schepke navega para reunirse con su manada de lobos, su Wolfsrudel.
La mayoría de los mercantes son británicos, pero en él también se encuadran buques griegos, suecos, noruegos y holandeses. El Comandante del convoy, el Vice-Almirante Lachlan Donald Ian Mackinnon viaja a bordo del SS Assyrian y es responsable de los buques mercantes, pero no de la escolta.


Durante las tres cuartas partes del trayecto, el buque de escolta HMS Scarborough ha sido la única escolta naval de que ha dispuesto el convoy, convirtiendo a éste en una presa muy fácil para cualquier buque de superficie alemán con que pudiera encontrarse. De hecho, mucho de los capitanes de los mercantes habrían preferido navegar en solitario antes que arriesgarse en una travesía tan lenta con una escolta tan reducida.


El convoy partió, como ya se ha dicho, el 5 de octubre, y ya en el primer día tuvo un mal augurio cuando un buque, el SS Winona, tuvo que regresar a puerto debido a problemas mecánicos.

Mercante alcanzado por un torpedo.

A partir del 11 de octubre el convoy se ha debido enfrentar a la mala climatología, lo que ha obligado a varios mercantes a separarse y navegar por su cuenta. Uno de estos, el pequeño mercante SS Trevisa de 1.813 toneladas con una carga de madera, fue avistado en el día de ayer y hundido por el submarino U-124. En el día de hoy, otro rezagado, el SS Aenos de 3.500 toneladas, ha sido hundido por el U-38.

En el día de hoy, cuando el buque ha entrado en la última etapa de su travesía, dos pequeños buques de guerra se han añadido a su escolta. Más tarde han sido avistados por el submarino U-48 de Heinrich Bleichrodt, que ha atacado sin esperar al resto de su manada de lobos y logrado hundir a dos buques, el Scoresby y el Languedoc, éste último de 9.500 toneladas. El buque escolta HMS Scarborough ha contraatacado, obligando al U-48 a sumergirse. Sin embargo, el buque de escolta británico ha prolongado su ataque imprudentemente y el convoy se ha alejado tanto que el HMS Scarborough no ha podido volver a unirse a él.

Los U-Boote acuden en manada a dar caza a los mercantes británicos.
    De lo que los británicos no eran conscientes es de que a pesar de la ausencia de ataques, la actividad de los U-Boote a su alrededor estaba siendo de lo más intensa. Durante todo el día 18, una manada compuesta por nada más ni nada menos que cinco U-Boote: el U-46, el U-99, el U-100, el U-101 y el U-123 se ha estado congregando, a la espera de la llegada de la noche. Para desgracia de los británicos, entre los "lobos" alemanes se encuentran los famosos ases de submarinos y Caballeros de la Cruz de Hierro, el Korvettenkapitän Otto Kretschmer, al mando del U-99, y el Kapitänleutnant Joachim Schepke, al mando del U-100. Después de la caída del sol, durante un periodo de seis horas durante la noche del día 18 al día 19, la tragedia se ha cernido sobre el convoy SC-7. Nuestros cinco lobos han llevado a cabo de manera magistral un ataque conjunto coordinado desde Lorient por el Almirante Kart Dönitz y su Estado Mayor que ha supuesto un éxito apabullante para nuestras armas.

Korvettenkapitän Otto Kretschmer


La primera víctima ha sido el SS Creekirk a manos del U-101. Con su pesado cargamento de hierro, el mercante se ha hundido como una piedra arrastrando a todos los miembros de la tripulación con él. Más tarde, el SS Empire Brigade, con su cargamento de camiones y seis miembros de su tripulación junto con el SS Fiscus y su cargamento de lingotes de acero, han ido a parar al fondo del mar a manos de los torpedos del U-99 de Otto Kretschmer, quien a lo largo de la noche ha logrado hundir a siete mercantes del convoy.

Mercante británico a pique.

El buque insignia del convoy, el SS Assyrian, tampoco se ha salvado de la carnicería y se ha hundido con 17 miembros de su dotación. El Vice-Almirante Mackinnon ha salvado la vida después de permanecer varias horas en las aguas heladas.


A la llegada de las primeras luces del amanecer de hoy, el convoy SC-7, que a su partida contaba con 34 mercantes, tan sólo dispone de 14 buques. 20 barcos con 79.592 toneladas han ido a parar al fondo del mar. En un plazo de apenas seis horas ha perdido nada más ni nada menos que 16 buques mercantes. Además, 6 mercantes con un total de 22.662 toneladas han resultado dañados. En total, más de 100.000 toneladas de pérdidas.

Puntos del Océano donde se han producido los hundimientos del convoy SC-7.
La escolta británica se ha visto incapaz de impedir ningún ataque; su respuesta ha sido descoordinada e inefectiva y no han conseguido hundir ni dañar a un solo U-Boot. De hecho, nunca se han dado cuenta de que los submarinos alemanes no estaban lanzando sus ataques sumergidos ni desde el exterior del convoy, sino que han estado operando sobre la superficie y en el interior del convoy, entre los mismos mercantes. Por lo tanto, la escolta británica no ha podido organizar ningún ataque contra los U-Boote y se ha pasado la mayor parte del tiempo rescatando supervivientes.

Cazadores a la luz de la luna.


Pero la tragedia británica no termina ahí. A no muchas millas de la posición del convoy SC-7, el submarino U-47 de Günther Prien, el famoso héroe de Scapa Flow, ha avistado al convoy HX-79, un jugoso pastelito integrado por 49 buques mercantes y sin ninguna escolta. Prien ha transmitido un informe a Lorient y Karl Dönitz ha organizado una nueva manada de lobos. Aquellos U-Boote que han tomado parte en el ataque al convoy SC-7 y que todavía cuentan con torpedos, se han dirigido de inmediato al encuentro del nuevo convoy con sus tubos lanzatorpedos todavía calientes. A lo largo del día de hoy, y al igual que hicieran ayer en torno al convoy SC-7, el U-100 de Joachim Schepke, el U-46 de Engelbert Endrass y el U-38 de Heinrich Liebe, se han unido al U-47 de Günter Prien en torno al convoy HX-79. Prien se ha pasado todo el día esperando a sus camaradas con cautela y sin quitar el periscopio del convoy.

El convoy HX-79, en el punto de mira de nuestros U-Boote.
El Almirantazgo británico, preocupado por el infausto destino sufrido por el cercano convoy SC-7 y previendo un ataque contra este nuevo convoy, se ha apresurado a enviar refuerzos. A lo largo del día una gran fuerza de escolta se ha unido a los mercantes del convoy HX-79: dos destructores, cuatro corvetas, un remolcador armado, un dragaminas y un submarino.


La manada de U-Boote se prepara de nuevo para al ataque. Con la caída de la noche, volverán a sembrar la destrucción entre las filas británicas. ¡Dios salve las almas de nuestros enemigos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario