miércoles, 16 de octubre de 2013

Karl-Heinz Rosch el Soldado de la Wehrmacht honrado en Holanda


                                  Karl-Heinz Rosch
En la ciudad holandesa de Goirle, un artista local quien en el pasado fue miembro del consejo de la ciudad, lideró con éxito la recaudación de una suma de dinero que permitió erigir una estatua de un héroe: un soldado de la Wehrmacht destacado en Goirle durante la Segunda Guerra Mundial.

Escultura Homenaje a Karl-Heinz Rosch


El casco de acero es inconfundible: la Wehrmacht. La mayoría de los holandeses lo pueden reconocer de inmediato. Y pese a las objeciones, los ciudadanos holandeses han recogido miles de euros para el monumento controversial, bajo la premisa de que no se está honrando a la Wehrmacht, sino más bien a la humanidad de un joven soldado alemán, según ha expresado el líder de la iniciativa del memorial, Herman van Rouwendaal.


El 6 de octubre de 1944, solo tres días después de su cumpleaños número 18, Karl-Heinz Rosch se encontraba en una granja junto a su pelotón, cuando fueron atacados. Un bombardeo de la artillería británica hizo blanco en la granja y los soldados alemanes se refugiaron en un sótano.


Rosch, sin embargo, notó que dos niños, hijos de los granjeros, seguían jugando al aire libre, sin darse cuenta del peligro. Ante esta situación, Rosch dejó el sótano, corrió al patio y tomó a los niños debajo de los brazos, arrastrándolos a la seguridad de la planta baja de la casa.

Tumba de Karl-Heinz Rosch
Cuando Rosch salió corriendo de nuevo para ocupar su puesto al otro lado del campo, el joven soldado fue alcanzado por una granada, la cual le ocasionó la muerte instantánea, en el mismo lugar en que estaban los niños.


El artista local Riet van der Louw creó un modelo de arcilla de Rosch salvando los niños, y el miembro del consejo Herman van Rouwendaal solicitó a la ciudad una aportación de 9500 euros para costear el bronce. Debido a que la ciudad se negó a pagarlos, el dinero se recolectó de fuentes privadas para financiar la estatua del que es probablemente el héroe de guerra de Holanda más improbable.


Los padres y abuelos de Karl-Heinz vivieron en la extinta Alemania del Este. Una visita a la granja familiar donde estaba su sepulcro fue imposible. Años más tarde, el padre de Karl-Heinz visitó la granja, aunque no se le dijo acerca de la gesta heroica de su hijo. Este hecho se mantuvo secreto dentro de la familia holandesa durante 60 años debido al miedo que sentían a las represalias a manos de la gente del pueblo. No fue hasta que los niños rescatados, en su adultez, revelaron la historia y la hicieron pública. Los familiares de Karl-Heinz fueron contactados y se le informó acerca de la gesta heroica de Rosch. Por desgracia, los padres y abuelos del joven soldado nunca conocieron la historia. Karl-Heinz fue enterrado en el cementerio de guerra alemán en Ysselsteyn.

Tumba de Karl-Heinz Rosch

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