jueves, 23 de mayo de 2013

El hundimiento del Wilhelm Gustloff, una tragedia sin precedentes.

Tragedias navales ha habido centenares, pero solo unas pocas son las que se llevan la palma en lo que se refiere a difusión y conocimiento por parte de la mayoría de la población. Hoy en día, gracias a las redes sociales, cualquier hundimiento o problema marítimo es noticia al momento y llega hasta cualquier rincón del planeta, pero hasta no hace tanto tiempo la mayoría de estas catástrofes solo se conocían por lo que nos llegaba a través de los libros de Historia.
Si realizamos una encuesta, posiblemente, un gran número de personas respondería que la mayor tragedia naval de la Historia fue la ocurrida en el trasatlántico Titanic (con 1.514 personas fallecidas), debido a la cantidad de publicidad que se le ha realizado mediante la literatura, el cine y la reciente celebración del centenario a lo largo de todo el año 2012.

En realidad, la mayor tragedia naval de la Historia, nada tiene que ver con el Titanic, sino que sucedió tres décadas después, en plena Segunda Guerra Mundial (el 30 de enero de 1945) con el hundimiento del barco ‘Wilhelm Gustloff’ en aguas del Mar Báltico y que se saldó con la muerte de 9.343 personas (la inmensa mayoría mujeres, niños, ancianos y hombres civiles).


Wilhelm Gustloff

La causa del hundimiento no fue ningún iceberg, sino tres torpedos lanzados desde un submarino soviético. Lo grave del asunto es que Alexander Marinesko, capitán del S-13 que ordenó disparar contra el barco, sabía que se trataba de una embarcación que trasladaba a un gran número de refugiados alemanes que huían de sus hogares ante el avance por el frente del Este del Ejército Rojo.

Tan solo bastó una hora para que el barco se hundiese tras recibir los tres impactos de torpedo y convertirse en la mayor tragedia naval de la Historia, la que suma más víctimas mortales.Cabe destacar, para acentuar más aún la tragedia, que la capacidad del Wilhelm Gustloff era para 1.865 pasajeros, aunque la autoridad marítima había permitido triplicar el número de viajeros hasta las 6.000 personas. Lo que no se sabía (y se conoció posteriormente) es que en el interior se habían colado cerca de 5.000 refugiados más, que viajaban como polizones.

Foto recreación del embarque de miles de personas al Wilhelm Gustloff


En el momento del hundimiento había a bordo un total de 10.582 personas, de las que tan solo se pudo salvar a un millar, falleciendo posteriormente muchos de éstos a causa de hipotermia tras pasar un gran número de horas dentro de las frías aguas del Báltico.

El capitán Alexander Marinesko, artífice del hundimiento, necesitaba lograr méritos en su cada vez más deteriorada carrera, debido a su difícil carácter, frecuente afición al alcohol y sus múltiples líos de faldas que lo habían hecho fallar en sus obligaciones con demasiada asiduidad.

A pesar de ser candidato a recibir una distinción como 'héroe de la Unión Soviética' por torpedear y hundir el Wilhelm Gustloff, no se le llegó a conceder debido a su conflictivo perfil personal y las continuas notas negativas que acumulaba en su expediente. Para justificar la no concesión de la medalla, el Alto Mando soviético señaló que en realidad el barco había sido hundido por la propia Luftwaffe alemana.

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