viernes, 26 de abril de 2013

División azul, la unidad española de Hitler




Ríos de tinta se han escrito sobre la División Azul, la unidad española de voluntarios que partió hacia Rusia durante la II Guerra Mundial para combatir el comunismo. 
 Villanos para unos y héroes para otros, lo que es cierto es que, a la luz de la historia, estos soldados protagonizaron algunos insólitos sucesos como caminar 1.000 kilómetros en pocas semanas para entrar en batalla.divisionazul
No obstante, hay que remontarse algunos años más atrás en la historia para conocer las causas de formación de la División Azul. Todo comenzó con la invasión de la U.R.S.S por parte de la Alemania nazi de Hitler. La movilización, que recibió el nombre de «Operación Barbarroja», se inició un 22 de junio de 1941. Ese mismo día, los alemanes decidieron que era hora de cobrarse el favor que habían prestado a Franco en la Guerra Civil.

Así lo explica el doctor en Historia Contemporánea Xavier Moreno Juliá (autor de varios libros cómo «Hitler y Franco. Diplomacia en tiempos de guerra -1936-1945-»), en su trabajo «La División Azul. Sangre española en Rusia. 1941-1945»: «Franco ofreció a Alemania el envió de algunas unidades de voluntarios en reconocimiento a la ayuda recibida durante la Guerra Civil. Un ofrecimiento que tenía que ser interpretado como un gesto de solidaridad».

Un discurso que valió 20.000 voluntarios
Sólo dos días después de que Hitler decidiera marchar sobre la estepa rusa, España se preparaba para dar la noticia a sus ciudadanos de la existencia de la División Azul y de la necesidad de voluntarios. El encargado de dar la exclusiva fue el ministro de Asuntos Exteriores Ramón Serrano Súñer.

«Un Serrano exultante, con uniforme blanco y gafas de sol, ante la expectativa de la gente y sin micrófonos, exclamó desde el centro de Madrid: "Camaradas: No es hora de discursos, pero sí de que la Falange dicte en estos momentos su sentencia condenatoria: ¡Rusia es culpable!¡Culpable de nuestra Guerra Civil! (...) ¡El exterminio de Rusia es exigencia de la Historia y del porvenir de Europa!"», determina Juliá.

Con estas palabras, Súñer dio el pistoletazo de salida para la entrada de voluntarios en la División Azul, noticia que sería dada a conocer por los diarios tres días después. Al instante, miles de jóvenes de lanzaron a las calles para alistarse. Entre ellos, se encontraba el joven Juan José Sanz, entonces de 17 años, que, en declaraciones a ABC, explica como vivió la situación.

«Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, escuché el discurso que hizo el ministro Serrano Suñer en el que dijo la famosa frase "Rusia es culpable". Después de eso, nos apuntamos de golpe a la División Azul. Tras el mensaje, yo fui a Zaragoza y me presenté voluntario para luchar, pero no contra el pueblo ruso, sino contra el comunismo. Igual que yo, en pocos días salieron a las calles casi 20.000 jóvenes», determina el antiguo miembro de la División Azul.

La llegada de voluntarios fue masiva. «Se dieron casos familiares extremos, como el ofrecimiento conjunto de hasta tres y cuatro hermanos, o el de un padre con todos sus hijos», determina Juliá en «División Azul». Sin embargo, la mayor afluencia fue sin duda de universitarios:

Así, tras aproximadamente una semana de inscripciones, el 2 de julio finalizó la fecha para alistarse en la División Azul, conocida por los alemanes como «Blau división» o «250. Einheit spanischer Freiwilliger» (250 Unidad de voluntarios españoles). Ansiosos, sus 18.000 integrantes, al mando de Agustín Muñoz Grandes, esperaban la orden de partir.

Unos 10 días después, la orden se hizo realidad, pues Franco hizo marchar a la División Azul hacia Baviera (Alemania), donde tendrían su primer contacto con los nazis y llevarían a cabo su instrucción. «El domingo 13 de julio, la División Azul comenzó el transporte escalonado de sus hombres hacia Alemania, en 19 expediciones, y a lo largo de diez días», determina Juliá en su libro.

Sanz, ya divisionario, partió más tarde. «A mi me asignaron al 3º Batallón del Regimiento 263, que se formó entero en Zaragoza. De hecho, uno de los curas más destacados, el padre Indalecio, vino a Zaragoza desde Madrid para incluirse en esta unidad. Éramos casi todos universitarios, además de médicos, abogados.... También es curioso que nosotros no salimos de España el 13 de junio, como el resto, sino que lo hicimos dos días después», determina antes de aclarar lo emotiva que fue para él la partida.

«Un campamento militar instalado al lado del pueblecito bávaro de Grafenwöhr, a pocos kilómetros de Nuremberg, fue el centro asignado por el alto mando alemán para la instrucción de la División Azul», explica el experto. En este campo, sería donde los divisionarios españoles conocerían al ejército nazi.

«Hicimos el adiestramiento en sólo dos meses cuando lo normal era en tres. Los alemanes quedaron sorprendidos de nuestra preparación porque todos teníamos una vocación clara y todos estábamos ilusionados en ir y aprender», señala Sanz, uno de los últimos en llegar al campo.

Con la convivencia, se pudieron observar las grandes diferencias que aporta la sangre latina. «Existían muchos contrastes de mentalidad entre nosotros y los alemanes. Nosotros cantábamos, hacíamos fiestas y ellos eran inflexibles. Por ejemplo, fue muy jocosa cuando, el primer día de entrenamiento, recibimos material. Nos dieron un equipo completo con hojas de afeitar, cepillo de dientes, cepillo para el pelo... Nos hizo mucha gracia porque nos parecía todo un lujo», explica el antiguo miembro de la División Azul, que ahora roza los 90 años.

«Otra anécdota sucedió con la ropa. Cuando nos dieron las camisas, como éramos más pequeños que los alemanes, nos quedaban muy grandes. Más de uno parecía que llevaba puesto un camisón. Lo mismo pasaba con los pantalones, a los que teníamos que dar un par de vueltas. No obstante, y a pesar de todo, no tuvimos ningún problema con ellos porque siempre cumplíamos nuestras misiones», recuerda Sanz.

«En principio, durante las primeras marchas, decían que éramos unos "desarrapaos". La verdad es que, por ejemplo, nunca tuvimos mucho interés en llevar pulcro el uniforme mientras que ellos lo llevaban impoluto. Sin embargo, cuando llegamos al frente fue otra cosa, porque la División Azul se mantuvo en su sitio durante importantes combates singulares», finaliza el divisionario.

martes, 23 de abril de 2013

El cruce del lago Ilmen: La muerte helada.

El cruce del lago Ilmen: La muerte helada.illmen
Después de resistir los ataques soviéticos, la División Azul protagonizó una de sus acciones más valerosas, la cual consistió en cruzar un lago helado para socorrer a una unidad alemana que estaba siendo «machacada» por fuerzas soviéticas. Concretamente, esta acción se desarrolló en el lago Ilmen (cerca del frente del río Voljov) del 10 al 21 de enero al mando del español José Manuel Ordás.

«El año 1942 vio el cruce del Lago Ilmen -al sur de las posiciones de la División Azul- por la recientemente creada Compañía de Esquiadores. El lago, completamente helado, fue cruzado a pie, pero con muy mala suerte, pues la trayectoria prevista tuvo que anularse ante las grietas que se abrían ante los españoles», determina el historiador Xavier Moreno Juliá.

Estas dificultades provocaron que tuviera que cambiarse el itinerario inicial por uno más largo. Esto fue letal para las tropas españolas, que tuvieron que soportar una temperatura de nada menos que 52 grados bajo cero. «Finalmente, tras once días de penalidades, los españoles encontraron a los alemanes, que habían podido zafarse del acoso soviético», explica el experto.

La acción no fue demasiado satisfactoria para los españoles, que sufrieron 102 bajas por congelación acompañadas de una gran cantidad de heridos. «Poco hubiesen podido hacer para ayudarles (a los alemanes), pues quedaban sólo doce hombres ilesos de un contingente inicial de 240», sentencia el historiador.

«Esta acción fue aprovechada por el general español Muñoz Grandes para dar publicidad a su División Azul, por medio del envío de un álbum con los telegramas enviados y recibidos durante el cruce del lago. El alto mando alemán quedó impresionado y la noticia llegó a Berlín. A partir de entonces, luchar al lado de los españoles pasó a ser señal de buena suerte para el soldado alemán», explica Juliá. Después de estos envites, Berlín anunció al mundo la victoria en el Voljov.                   Una marcha de 1.000 kms hasta el frente.
1000
Tras dar por finalizado el entrenamiento, los divisionarios recibieron sus primeras órdenes: partir hacia Rusia para reforzar a las fuerzas alemanas. Sin embargo, se planteó un problema para la División Azul debido a que, aunque podían ser trasladados hasta Polonia en tren, se les informó de que deberían hacer a pie una distancia de casi 900 kilómetros (un espacio similar al que separa el sur de Andalucía del norte del País Vasco) para llegar a Smolensko, cerca de Moscú.
«Llegadas todas las expediciones, comenzó la parte más dura del viaje hasta el frente, por la falta de transporte motorizado, los españoles deberían cubrir casi 900 kilómetros a pie (...). Los cálculos estimaban que en unos 40 los días necesarios para llegar hasta allí, donde los divisionarios embarcarían nuevamente en ferrocarril hasta Dno», determina el historiador Xavier Moreno Juliá.

La dureza del calzado, acompañada por las nubes de polvo que se provocaban por la marcha y la falta de alimento, hacían el camino insoportable. Además, la hilera que los soldados españoles formaban era tan larga que había aproximadamente entre dos y tres días de camino entre el grupo de cabeza y el del final. .

«En esa marcha se nos rompieron los zapatos y llegamos a acabar casi medio desnudos. Además, el problema también fue el frío que sufrimos que, aunque no era tan intenso como el que sufrimos luego, nos afectó mucho más porque nos cogió medio desnudos tras la caminata, sin apenas zapatos, que se habían roto. Fue muy duro», recuerda el divisionario Juan José Sanz.

«Aquella salvaje marcha se cobró 11 vidas humanas (sólo la explosión de una mina mató a 4 soldados e hirió a otros 34), y dejó fuera de juego a 3013 hombres más, mayoritariamente en la condición de aspeados. Mató también a 44 caballos e inutilizó a otros 957, así como 77 vehículos, algunos perdidos para siempre», explica Juliá. A pesar de todo, tras varias semanas se encontraron por fin cerca de su objetivo.

No obstante, el destino todavía guardaba una agria sorpresa para los soldados. Justo antes de llegar a Moscú, fueron informados de que debían volver sobre sus pasos. «La División Azul recibió la orden de girar y desandar unos cien kilómetros hasta Orsha, y dirigirse, en dirección norte, hasta Vitebsk, donde tomaría el tren hasta Novgorod. En pocas palabras: las necesidades de Hitler en el sector norte del frente ruso y los malos informes que la Plana de Enlace alemana en la División Azul envió al mando alemán (españoles mal uniformados y con comportamientos mediterráneos, alejados de los parámetros germánicos), decidieron a aquel a enviar a los españoles al sector norte del frente», finalizada el historiador. Tras llegar definitivamente a su posición, la División Azul entraría finalmente en batalla.
        

Los españoles no tuvieron que esperar mucho para volver a combatir, pues a los pocos días de retirarse de sus posiciones avanzadas fueron atacados por centenares de soldados rusos. «El 27, una posición española ubicada entre las localidades de Udarnik y Lobkovo fue atacada. El pelotón, que estaba al mando de un alférez, fue aniquilado y los cuerpos de sus hombres, clavados en el suelo con picos para romper el hielo», afirma el historiador.

Esta gran derrota fue conocida como la tragedia de la «Posición intermedia». Sin embargo, los españoles decidieron no dejar este suceso impune y devolvieron el envite de manos del comandante Tomás García Rebull quien, finalmente, casi aniquiló en su totalidad a la fuerza rusa. La venganza se había cumplido para estos militares.

Por aquel tiempo, las bajas de la División Azul eran ya considerables, pero nada comparables con las del ejército nazi. «El 31 de diciembre de 1941 la División Azul había visto morir a 1.400 de sus hombres, en tanto que el Ejército alemán, desbordado desde hacía ya tres semanas ante Moscú (5 de diciembre, ataque del general Zhukov con reservas siberianas), contaba ya con un cuarto de millón de muertos», explica Juliá.

El frente del río Voljov: Primeras conquistas.batallaEl primer frente en el que la División Azul combatió fue cerca de un río navegable de más de 200 kilómetros de largo, el Voljov, situado al norte de Rusia. «Al Voljov los españoles llegaron entre los días 10 y 11 de octubre de 1941, y el 12, fiesta de la Hispanidad, entraron en combate. El frío era ya intenso, por debajo de los cero grados centígrados, y el Ejército alemán -y con él la División Azul- carecía de equipo de invierno, en tanto que Hitler había previsto que la campaña rusa iba a estar acabada en unos dos meses», señala el historiador Xavier Moreno Juliá.

Tras llegar, la División Azul trató de llevar a cabo una serie de pequeñas conquistas al otro lado del río. «Hubo un corto período de ofensiva hispano-alemana con la toma de varias poblaciones de escaso valor, en tanto que no sobrepasaban la catalogación de aldeas. Y llegaron, en su avance hasta tres poblaciones que pasarían a ser fundamentales: Otenski al norte, Possad en el centro, y Posselok, la más oriental, al sur; las tres, cercanas al río Vischera, afluente oriental del Voljov», afirma el experto.

No obstante, esta ofensiva no se extendió mucho y en poco tiempo los rusos iniciaron si propio asalto. «Siguieron cinco semanas de sufrimiento atroz en Possad y Otenski, en tanto que Posselok fue abandonada. Atacadas por la infantería, la artillería y la aviación, las dos poblaciones se convirtieron en tumba abierta de cientos de españoles», explica el historiador.

Al final, el 7 de diciembre el general español al mando de la operación recibió la orden de retirada por parte de los alemanes. No hubo más que decir, la División Azul cruzó la orilla y se apostó para la defensa de sus nuevas posiciones.

martes, 26 de febrero de 2013

Operacion.. Unternehmen Seelöwe

La Operación militar que Hitler no quiso llevar a cabo :Operación León Marino 
La Operación León Marino en alemán: Unternehmen Seelöwe fue un plan alemán para invadir Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial.
Hitler esperaba que los británicos firmaran la paz sin tener que llegar a la ocupación del país. Pero esto no ocurrió, por lo que junto con sus generales empezaron a planear la invasión de la isla.
Finalmente la invasión no llegó a concretarse debido al contratiempo que supuso la exitosa defensa de los británicos en la Batalla de Inglaterra.


Desarrollo


Según el general Karl Student la mejor oportunidad para la invasión ya se les había escapado. El había ideado un plan para aprovechar el caos de Dunkerque, pero el plan se había ido retrasando.
La operación requería lograr la supremacía aérea. A finales de agosto de 1940, la situación del Grupo 12 de caza de la RAF era tan desastrosa que el Jagdführer 2 de la Luftflotte II afirmaba el 29 de ese mes que "la supremacía ilimitada en cazas" era ya un hecho. Sin embargo el cambio de objetivo de la Luftwaffe a partir del 7 de septiembre de 1940, cuando, a consecuencia de los ataques de represalia ordenados por el bombardeo británico de Berlín a fines de agosto, se interrumpen los ataques masivos contra aeródromos y se toma como blancos principales Londres y las ciudades de producción bélica, hacen que no se consiga la deseada y necesaria supremacía y se reconsidere la oportunidad de la invasión.


En aquel entonces, los ingleses tenían pocas probabilidades de vencer al ejército alemán en caso de que se pusiera en marcha la Operación León Marino. Winston Churchill ordenó gasear a los alemanes con 1500 toneladas de gas mostaza nitrogenado almacenado desde finales de la Primera Guerra Mundial. Éstos, sin embargo, ya estaban protegidos contra este gas, cosa que Churchill ignoraba.


La amenaza de invasión se mantuvo durante bastante tiempo, primero para mantener una presión psicológica sobre el pueblo y el gobierno inglés, y posteriormente para encubrir los planes alemanes de ataque contra la Unión Soviética.
Además Hitler siempre estuvo interesado en un arreglo amistoso con Gran Bretaña.

Adolf Hitler : Perfil Psicológico


El gran interés que despierta la figura de Hitler se debe precisamente a los ribetes de su extraordinario tipo de personalidad y su halo de impenetrabilidad. Hitler poseía un extraordinario carisma capaz de envolver no sólo a las personas, sino también a las masas, además de poseer una gran oratoria gesticular muy estudiada. Una persona única e inigualable.


Muy pocas personas integraban su séquito personal, se pueden citar al fotógrafo Heinrich Hoffmann, Martin Bormann, Hermann Goering, Wilhelm Bruckner, Josef Dietrich, Joseph Goebbels, Julius Schaub, Julius Schreck y los arquitectos Geisler y Albert Speer, además de sus secretarias personales. A ellos les exigía lealtad a toda prueba y discreción.


No fumador, abstemio, vegetariano y ecologista y amante de los animales, promulgó las primeras leyes de la historia que penaban el maltrato a los animales. No permitía a sus colaboradores fumar y beber frente a él.


Una de las secretarias personales de Hitler, Traudl Junge, describió así la esencia que emanaba de la persona de Hitler: "Cuando estaba presente (Hitler), todo el edificio bullía de actividad, todos corrían, los teléfonos sonaban, los radioespectadores no cesaban de enviar y recibir notas de comunicados (...) Cuando él estaba ausente, todo volvía a una monótona normalidad, Hitler era como una especie de dinamo". Traudl Junge describió a Hitler como una persona muy considerada y afable.


También Rosa Mitterer, quien trabajó para Hitler durante su retiro en la montaña en Baviera en los años 30, y la única sobreviviente entre quienes sirvieron a Hitler antes de la Segunda Guerra Mundial, recuerda al Führer con cariño: "Fue un hombre encantador, alguien que sólo fue siempre agradable para mí, un gran jefe por quien trabajar. Pueden decir lo que quieran, pero él fue un buen hombre para nosotros". También afirmó no poder creer nada sobre los crímenes de guerra que la propaganda de posguerra aliada inventó contra su régimen. Mitterer mantuvo un voto de silencio respecto a aquellos años y decidió romperlo en diciembre de 2008.


Una de las características más relevantes de la personalidad de Hitler era la capacidad de impresionar a quienes lo rodeaban; había personas que podían ser muy fuertes y seguras en sus campos de acción, pero en presencia de Hitler estas personalidades se veían sorprendidas por la capacidad intelectual del Führer y sus conocimientos generales.


Cita Junge en sus remembranzas: "Hitler era vegetariano, gustaba del té y además no soportaba el calor; no se podía fumar en su presencia. Hitler se acostaba muy tarde".


Hitler predicaba con el ejemplo pagando sus propios costes personales sin derogar ningún fondo del Estado. Los ingresos de Hitler, hábilmente administrados por su secretario personal Martin Bormann, sucesor de Rudolf Hess, provenían de los derechos por su imagen postal y por su libro Mein Kampf.


Cuando le tocaba tratar temas variados sobre aspectos técnicos o militares, mostraba un acabado conocimiento de estos, llegando a sorprender a sus interlocutores.
Hitler era muy condescendiente con quienes mostraban valor y arrojo en combate; llegó a diseñar él mismo la Cruz de Brillantes, Espadas y Robles para Hans-Ulrich Rudel, el célebre piloto de Stukas.

Españoles en la Luftwaffe



En la II Guerra Mundial participaron cinco escuadrillas españolas de aviación encuadradas en la Luftwaffe y se conocieron con el nombre de Escuadrillas Azules y que permanecieron en el frente hasta la retirada definitiva de todos los voluntarios españoles. Éstas se fueron relevando unas a otras. Todas ellas operaron en Rusia sin tener relación alguna con sus compatriotas de la División Azul o tropas terrestres; sus misiones se desarrollaron en el sector del Grupo de Ejércitos Centro interviniendo en la ofensiva alemana sobre Moscú y en las batallas de Kharkov, Smolensko y Kursk. Participaron con el nombre de 15ª Spanische Staffel, agregadas al 27º Grupo de Caza, unidad de élite al mando de Wolfram von Richtofen antiguo jefe de la Legión Cóndor en la Guerra Civil Española.
Los comandantes de las cinco escuadrillas fueron por orden: Ángel Salas Larrazábal, Comandante Díaz Benjumea, Carlos Ferrándiz, Mariano Cuadra Medina y el Comandante Murcia.

La 1ª Escuadrilla partió de Madrid el 24 de julio de 1.941 recibiendo el adiestramiento en Berlín. El 24 de septiembre de 1.941 se incorporan al aeródromo de Moschina, cerca de Smolensko, pilotando los nuevos ME Bf-109 E-4 y E-7. Más tarde es trasladada a Byelov en el frente de Moscú y poco después a Kalinin, Staritza, Kiln y, por último, a Vitebsk para reorganizarse. Ha realizado 422 misiones de vuelo derribando 14 aparatos rusos y sufriendo las bajas de 4 pilotos y algunos soldados del personal de tierra. Recibieron varias condecoraciones.
La 2ª Escuadrilla fue organizada en tres patrullas al mando de los Capitanes Bengoechea, Serra y Frutos. A partir del 21 de julio de 1.942 opera en el sector de Orel.
Quizá la escuadrilla más destacada fue la 4ª que participó en 1.918 misiones de guerra librando 277 combates aéreos y derribando 74 aparatos enemigos. Sus bajas también fueron altas: 7 pilotos. Su composición era la siguiente: 20 pilotos, 4 oficiales para servicios terrestres (intendencia, médico, etc.), 12 suboficiales y 116 soldados. Únicamente pilotaron aviones FW-190. Fue ésta la escuadrilla que participó en la famosa "Operación Zitadelle" o batalla de Kursk.
Es de resaltar que la quinta escuadrilla apenas intervino en un puñado de misiones. Pilotaron aviones de caza Me-109 y FW-190.
Su participación fue destacada cosechando numerosas victorias: 156 derribos y once Medallas Militares individuales. El precio: la pérdida de 22 pilotos.
Bajas de las Escuadrillas Azules: 
1ª Teniente Luis Alcocer Moreno-Abella 02-X-41 Muerto
1ª Teniente Abundio Cesteros García 25-X-41 Herido
1ª Teniente Alfonso Rubial Sabio 27-X-41 Desaparecido
1ª Comandante José Muñoz Jiménez 27-XI-41 Desaparecido
1ª Capitán Arístides García López-Rengel 27-XI-41 Desaparecido
1ª Teniente Ricardo Bartolomé Chavarria 04-XII-41 Desaparecido
1ª Soldado Sabino Barriola 03-II-42 Muerto
2ª Capitán Antonio Noriega Labat 01-VII-42 Muerto
2ª Soldado Leoncio Cavero 01-VII-42 Herido
2ª Cabo Tomás Zaro 28-VII-42 Muerto
2ª Alférez Antonio Navarro Pérez 07-VIII-42 Muerto
3ª Capitán Andrés Asensi Alvárez-Arenas 01-XII-42 Desaparecido
3ª Ju-52 Teniente Hermenegildo Menendez Fernandez 01-I-43 Herido
3ª Teniente Carmelo Lacruz Cuervo 12-I-43 Herido
3ª Soldado Primitivo Jiménez 14-III-43 Muerto
3ª Teniente Narciso García García 18-III-43 Muerto
3ª Capitán Jose A. García-Alfonso Menendez-Conde 21-III-43 Muerto
3ª Teniente Juan Rosello Simonet 05-VI-43 Muerto
3ª Teniente Alejandro Pérez González 08-VI-43 Muerto
4ª Teniente Pedro Lacalle Orellana 06-VII-43 Herido
4ª Alférez Eduardo Garcia Amigó 14-VII-43 Desaparecido
4ª Teniente Gerardo Escalante de la Lastra 14-VII-43 Herido
4ª Alférez Luis Chicharro Lamamié de Clairac 21-VII-43 Desaparecido
4ª Capitán Alvaro Borrás Marimón 31-VIII-43 Desaparecido
4ª Alférez Luis Estebanez Vela 18-IX-43 Desaparecido
4ª Teniente Enrique Pareja Nuñez 21-X-43 Muerto
4ª Alférez Jose Recasens Garriga 14-XI-43 Herido
4ª Teniente Fernando Sanchez-Arjona Courtroy 19-XI-43 Muerto
4ª Teniente Jose Cavanilles Bereterra 20-I-44 Desaparecido
5ª Teniente Estanislao Segurota Guereca 17-II-44 Muerto
Victorias (victorias con el Fw `90):
Gonzalo Hevia Álvarez de Quiñones: 12 (2 La-5; 2 Lagg 3; 1 Yak 9)
Mariano Cuadra Medina: 10 (6 Lagg 3; 2 La-5; 1 IL 2)
José Ramón Gavilán Ponce de León: 9
Fernando Sánchez Arjona Courtoy: 9 (muerto en accidente 19/11/43) (5 La-5; 2 Lagg 3; 1 Pe-2)
Ángel Salas Larrazábal: 7 (+ 16.33 en 1936-39)
Vicente Aldecoa Lecanda: 7 (4 La-5; 2 Lagg 3)
Damaso Arango López: 7 (4 IL-2; 2 La-5; 1 Lagg 3)
Luis Azqueta Brunet: 6
Bernardo Meneses Orozco: 6
Manuel Sánchez-Tabernero de Prada: 6 (2 Lagg 3; 1 La-5;3 IL 2)
Francisco Valiente Zárraga: 6 (3 La-5; 1 IL 2; 2 Douglas Boston)
Lorenzo Lucas Fernández Peña: 6 (4 Lagg 3; 1 La-5; 3 IL 2)
Antonio Aldós: 6
Antonio Herrero Alós: 5
Fernando Bengoa Cremades: 5
José Mateos Recio: 5

lunes, 25 de febrero de 2013

heroes de verdad



Otto Carius (1922 -)

Fue un as de tanques, después de haber destruido 150 tanques enemigos en cinco años de servicio. Luchó en el frente oriental, tomando parte de la Operación Barbarroja y la batalla de Narva. Carius es el segundo más alto as tanque de puntuación en la historia militar, Kurt Knispel es el primero. Durante su carrera militar, fue galardonado con la Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas.               
                                    Otto Carius es, según las cifras oficiales de la guerra que han llegado hasta nuestros días, el 2º mejor tanquista de la Historia Militar. Una figura viva, un héroe que pasa tranquilamente sus días en su Farmacia de nombre Tiger, en recuerdo al nombre del mítico tanque que comandó durante la guerra.
Matthaus Hetzenauer

El Gefreiter Hetzenauer recibió adiestramiento como Scharfschützen desde el 27 de marzo hasta el 16 de julio de 1944 aunque llevaba combatiendo en el frente oriental desde 1943. Perteneciente a la 3. Gebirgsjäger División consiguió 345 aciertos confirmados usando como armas un Mauser K-98 con mira x6 y un Gewer 43 con mira x4. Recibió la Cruz de Caballero el 17 de abril de 1945.
Joseph "Sepp" Allerberger

Perteneciente al 144th Gebirgsjäger Regiment (3. Gebirgsjäger División ) llegó al frente del este en 1942 como ametrallador pero fue herido en Stavropol y mientras se recuperaba empezó a entrenarse con un rifle soviético. Consiguió 25 blancos antes de ingresar en Seetaleralpe para el adiestramiento avanzado. Usaba un Mauser K-98 con mira x6 y eventualmente un G-43. Allerberger usaba un sistema de camuflaje fabricado por el y consistente en una tela con follaje cosido a ella, ligero y adaptable según las circunstancias. Consiguió 257 victorias y recibió la Cruz de Caballero el 20 de abril de 1945 aunque no hay constancia escrita de la concesión.
Ernst Barkmanm (25 agosto 1919 hasta 27 junio 2009) 

Fue uno de los más grandes Panzer Aces de la II Guerra Mundial.
Durante la guerra, logró la destrucción o inutilización de 82 +, 136 tanques enemigos Miscelánea AFV y 43 cañones AT . Recibió los siguientes premios y condecoraciones :
Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro
Cruz de Hierro 1. Clase
Cruz de Hierro 2. Clase
Wound Badge en plata
Wound Badge de Negro
Asalto de Infantería insignia
Placa de Asalto Panzer

Recuerdos de un soldado..Heinz Guderian

Heinz Guderian
Heinz Guderian nació en Kulm, Prusia Occidental, el 17 de junio de 1888 y murió en Schwangau (Baviera), el 14 de mayo de 1954. Fue un notable militar alemán, considerado uno de los fundadores del concepto de Blitzkrieg.

Su trabajo fue fundamental en el desarrollo de los carros blindados entre las dos guerras mundiales. Sus ideas estaban muy influenciadas por los teóricos John Fuller y Liddell Hart y por el militar soviético Mariscal Mijaíl Tujachevsky.
Durante la Operación Barbarroja fue conocido como uno de los generales más proactivos del frente del Este y era apodado como el "Rápido Heinz".


Biografía Heinz Guderian
Guderian nació en Kulm (actual Chełmno, Polonia), Prusia Occidental, en el seno de una familia de militares prusianos; su padre fue General. Entre 1901 y 1907 estudió en varias escuelas militares antes de formar parte del batallón aeronaval de su padre. Contrajo matrimonio en 1913 y tiene dos hijos.

En la Primera Guerra Mundial sirvió como oficial en la retaguardia. De carácter más bien introvertido frente a sus pares, de genio iracundo cuando creía tener la razón si se le contrariaba, era muy afectuoso con sus subordinados, lo que le valió el respeto de quienes le rodeaban.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue comandante del Cuerpo de Ejército XIX en Polonia y Francia. Dirigió el 2º Grupo Panzer en la Operación Barbarroja y desde el 5 de octubre de 1941 el 2º Ejército Panzer. Fue uno de los generales alemanes más capaces y proactivos de Hitler, realizando profundos avances de tanques en el territorio enemigo en dirección a Viasma–Kiev–Moscú, lo que permitió obtener aplastantes victorias sobre los rusos (Batalla de Kiev) en la fase inicial de la campaña.
Bajo las órdenes del General Hermann Hoth se le ordena tomar la dirección de Leningrado, lo que fue un grave error estratégico a la larga. Estando ya en las cercanías de Leningrado, se le devuelve hacia su objetivo inicial, la ruta Smolensk–Moscú y de ahí toma el flanco sur hacia el río Oka rebasando la capital soviética. Sin embargo, su posición es extremadamente peligrosa por carecer de apoyo de infantería.

Pero el invierno ya estaba avanzando, mientras las tropas mecanizadas del 4º GP Panzer de Hoeppner logran llegar a 42 kilómetros de la capital y pueden divisar la capital en la zona de Nara-Formisck, pero quedan detenidos por una enconada resistencia rusa. Además la nieve y el frío extremo (de -20 a -33°C) que inflinge sufrimientos extremos a los soldados alemanes a campo raso, sumado a una violenta y desesperada contraofensiva rusa, en la cual Stalin usó a tropas siberianas, mejor adaptadas al combate en condiciones extremas. 
Hoeppner ordena el retroceso contrariando las órdenes de Hitler. Algunas unidades de infantería alemana del 28º regimiento SS logran alcanzar los arrabales de Moscú y se enfrentan con un batallón de obreros. Kluge ordena a Guderian reforzar estas unidades, pero, ante el inminente envolvimiento de las fuerzas rusas, Guderian desobedece y retrocede, los alemanes son rechazados y fracasa en la toma de Moscú. Esto sucede el 5 de diciembre de 1941.

Se le destituyó a petición de Günther von Kluge y se le trasladó a la reserva. Desde el 1 de marzo de 1943 fue Inspector-General de las tropas acorazadas. Después del atentado de julio de 1944 en contra de Hitler, se le vuelve a llamar al servicio activo para el frente oriental como Jefe del Estado Mayor. En marzo de 1945 es nuevamente destituido. No obstante, se le llama de nuevo para organizar la Defensa de la Prusia Oriental y de Berlín, donde —tras una heroica defensa- no se logra evitar al avance ruso.
En los Juicios de Núremberg fue declarado inocente al considerarse que su comportamiento fue estrictamente el de un soldado profesional, muy a pesar de los reclamos de los comunistas rusos. Finalmente fue liberado en 1948.
Guderian murió en Schwangau, cerca de Füssen, en Algovia (Baviera meridional), el 14 de mayo de 1954.
Obra Heinz Guderian
Guderian escribió varios libros, entre ellos Achtung Panzer!, sobre la guerra con tanques, en 1937. En este libro, Guderian hace una profética afirmación: "Rusia posee el ejército más fuerte del mundo, tanto en términos numéricos como en lo avanzado de sus armas y equipo. Rusia además posee la fuerza aérea más grande...

Rusia posee una gran cantidad de material básico y una gran industria de armamentos, la cual puede ser ubicada en las vastas profundidades de su imperio. Ya pasaron los tiempos en los que Rusia no quería saber nada de tecnología, nosotros debemos reconocer que los rusos pueden desarrollar y construir sus propias máquinas, con la consecuencia de una transformación en la mentalidad rusa respecto a la cuestión del Este, de una manera más seria que en cualquier periodo anterior de la historia".

También tradujo antes de la guerra libros de J.F.C. Fuller y de B.H. Liddell Hart, unos eminentes teóricos de la guerra moderna, y hasta tradujo al alemán El ejército del futuro, del entonces ignorado Charles de Gaulle (este libro fue rechazado por el alto mando francés, que consideraba la Línea Maginot como la mejor defensa).
Después de la guerra escribió Recuerdos de un soldado, en las que relata sus operaciones en Rusia.