miércoles, 30 de mayo de 2012

Judios contra el NacionalSocialismo


Viendo el video posteado por Revisión del discurso del Dr. Goebbels, recordé algo cuando leí el "Never again!" que aparece con la fotografía del soldado alemán muerto y la Brandeburgen Tor de fondo, un hecho muy curioso, que el libro Hitler's War de David Irving: el 24 de Marzo de 1933, menos de 2 meses antes de que el NS llegara al poder, el judaísmo internacional le había declarado la guerra a Alemania. Este hecho por supuesto no es promocionado por los portavoces del sistema.

Es significativo que si uno toma en cuanta ese hecho, los judíos en general, así como los "muertos" del holocuento en particular, pueden ser tomados como soldados enemigos, y no como los simples "víctimas atacadas sin razón". Les dejo unos links bastante interesantes del tema:

http://www.jewsagainstzionism.com/zionism/jewishwar.cfm

http://www.wintersonnenwende.com/scriptorium/english/archives/articles/jdecwar.html

El Sionismo contra la Alemania Nacionalsocialista
Como ustedes saben según la "historia oficial" la Segunda Guerra Mundial fue declarada por los alemanes sometidos entonces por un régimen que parecía ser la vera imagen de Satanás. Sin embargo hay algunas cosas que parece sucedieron un poco antes, las cuales hemos recopilado y son las que siguen.

- El señor Bernardo Lacache, Presidente de la Liga Mundial Judía, dijo en 1932 desde París: “Alemania es nuestro enemigo de estado número uno. Es nuestro deber declararle una guerra sin perdón.”

- En la elección del domingo 5 de marzo de 1933 el NSDAP obtuvo la victoria, alcanzando la mayoría absoluta en el Parlamento Alemán. Diecinueve días después, el viernes 24 de marzo, el Sionismo Internacional declaró, unilateralmente, la guerra a Alemania, de acuerdo a la primera página del Daily Espress que he reproducido en el frontispicio. Esto no fue una mera proclamación, un amague o una bravuconada hebrea. Fue una guerra económica muy dura, por cuanto ella produjo el cierre en cascada de mercados para los productos manufacturados de origen germano, comenzando por su principal cliente: los EE. UU y sus colonias (los países Hispanoamericanos). Desde esta fecha y hasta la desaparición de III Reich, Alemania hizo sus transacciones comerciales por el engorroso sistema de triangulaciones. Pero en 1941, Alemania ya no tenía divisas, lo que influyó decisivamente en la marcha del conflicto. Noten ustedes que esta declaración de guerra sionista se produjo 6 años, 5 meses y 8 días antes de la iniciación del conflicto propiamente dicho.

- Como representante de la Federación Económica Mundial Judía, el señor Samuel Untermeyer transmitió un discurso por Radio WABC de Londres el 6 de agosto de 1933, donde hace una convocatoria para una “guerra santa” contra Alemania.

- El fundador del grupo terrorista sionista Irgun Zeai Leaumi, señor Wladimir Jabotinsky, anunció en enero de 1934: “Nuestros intereses judaicos exigen el definitivo exterminio de Alemania; y del pueblo alemán también, por eso está fuera de toda cogitación dejar que Alemania se fortalezca.”

- Nuevamente el señor Bernardo Lacache, en su diario Le droit de vivre dijo el 18 de diciembre de 1938: “Es nuestra misión, lograr alcanzar finalmente una guerra sin contemplación.”

- El doctor Chaim Weizmann, Presidente de la Organización Mundial Sionista, envió el 29 de agosto de 1939 y nuevamente el 5 de septiembre de 1939, es decir, antes de iniciarse la guerra, el siguiente mensaje al Premier Ministro de Inglaterra, Neville Chamberlain que decía: “Yo deseo renovar la confirmación de que nosotros los judíos, estamos al lado de Inglaterra y lucharemos por la democracia.”

- Durante la celebración del XXV Congreso Sionista de Ginebra entre los días 16 al 25 de agosto de 1939, el doctor Chaim Weizmann (uno de los sionistas más activos del mundo), exhortó a todos los judíos del mundo, independientemente del lugar donde se encontrasen, a participar de la lucha contra Alemania. Esto aconteció una semana antes de ser iniciada la invasión a Polonia y la consecuente declaración de guerra.

- El periódico de los judíos holandeses Centraalblad voor Israeliten in Nederland, decía en su edición del 13 de septiembre de 1939: “¡Millones de judíos de América, de Inglaterra, Francia, Africa, Palestina, están determinados a llevar la guerra de exterminio contra Alemania, hasta su total destrucción!”

- El dirigente de la Sección Británica del Congreso Mundial Judío, señor Maurice Perlzweig, aclaró en voz alta durante su discurso dado en Canadá, según la versión difundida por el Toronto Evening Telegram el 26 de febrero de 1940: “El Congreso Mundial Judío se encuentra en guerra ininterrumpida contra Alemania desde hace siete años.” En esta declaración no hace otra cosa que confirmar las noticias aparecidas en el Daily Express de Londres y que reproduzimos más arriba.

- El diario hebreo Jewish Chronicle de Londres dice en su tirada del 5 de mayo de 1940: “Nosotros estamos en guerra contra Hitler desde el primer día en que él subió al poder en 1933.” Los judíos estaban en guerra contra Hitler, no contra Alemania, a la cual y por las dudas, le redujeron a cascotes el 75% de sus ciudades.

- La señora Profesora judía Nana Sagi, confirma en su investigación oficial, obrante en la página 27, de su libro Indemnización para Israel, que la resolución de los organismo judíos internacionales, entregada a los aliados el 27 de octubre de 1944, tiene los siguientes términos: “Pedidos judíos para indemnizaciones: deben ser reconocidos sobre base real de que los judíos estábamos en guerra contra Alemania desde el año 1933.”

- En la página 121 de las Memorias que James V. Forrestal escribiera después de la guerra cuando era Secretario de Defensa de los EE. UU., cuenta que el señor Joseph Kennedy, embajador norteamericano en 1939 ante el Reino Unido de la Gran Bretaña, y padre de Jhon (luego Presidente en la década de los ’60 y enseguida asesinado), Joe (muerto en acción), Robert (asesinado cuando era Secretario de Justicia y favorito para ocupar la presidencia) y Edward (senador que aún vive), le informó que, en 1939, el Primer Ministro Neville Chamberlain (anterior a Churchill, quien tenía una abuela materna judía), le dijo que: “Los judíos americanos y del mundo lo forzaron a entrar en guerra contra Alemania.” En concreto Forrestal anotó en su diario, con fecha 27 de Diciembre de 1945 lo siguiente: «Hoy he jugado al golf con Joe Kennedy. Le he preguntado sobre la conversación sostenida con Roosevelt y Chamberlain en 1938. Me ha respondido que la posición de Chamberlain era entonces de que Inglaterra no tenía ningún motivo para luchar y que no debía arriesgarse a entrar en guerra con Hitler. Opinión de Kennedy: Hitler habría combatido contra la URSS sin ningún conflicto posterior con Inglaterra, de no haber mediado la instigación Bullit sobre Roosevelt, en el verano de 1939, para que hiciese frente a los alemanes en Polonia, pues ni los franceses ni los ingleses hubiesen considerado a Polonia como causa suficiente de una guerra de no haber sido por la constante y fortísima presión de Washington en ese sentido. Bullit dijo que debía informar a Roosevelt de que los alemanes no lucharían. Kennedy replicó que lo harían y que invadirían Europa. Chamberlain declaro que América y el mundo judio habían forzado a Inglaterra a entrar en la guerra».

- La campaña exterior de los judíos contra Alemania empezó ya antes de la subida de Hitler al poder. No se puede soslayar el hecho de que el Sionismo,-- movimiento político internacional que se irroga la representación de los judios, con abstracción de sus patrias de nacimiento-- había declarado la guerra politico-- económica a Alemania con anterioridad a la victoria electoral hitieriana. Ya en 1932 el diario “New York Times”, propiedad de judíos y editado por judíos, publicaba anuncios a toda página: "BOICOTEEMOS A LA ALEMANIA ANTISEMITA!”.

El bien conocido sionista Samuel Fried escribió, también en 1932: “La gente no debe temer la restauración del poderío militar alemán. Nosotros, judios, aplastaremos todo intento que se haga en este sentido y, si persiste el peligro, destruiremos esa odiada nación y la desmembraremos”.

En Enero de 1934, Jabotinsky, el fundador del titulado “Sionismo Revisionista”, escribió en la revista “Nacha Recht”: La lucha contra Alemania ha sido llevada a cabo desde hace varios meses por cada comunidad, conferencia y organización comercial judía en todo el mundo. Vamos a desencadenar una guerra espiritual y material en todo el mundo contra Alemania”.
 

- El 12 de Febrero de 1933, otro judio, Henry Morgenthau, Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, declaró que «América acaba de entrar en la primera fase de la Segunda Guerra Mundial». Observemos que sólo habían transcurrido doce dias desde la victoria electoral del NSDAP y que aún no se habían tomado medidas contra los judíos alemanes. Observemos, también, que Morgenthau involucra a «América» por algo que va a sucederles a correligionarios suyos, de nacionalidad alemana. Cinco días después, el Rabino Stephen Wise, miembro prominente del «Brain Trust», camarilla de consejeros del Presidente Roosevelt anunció, por la radio la «guerra judía contra Alemania». Por su parte, el editor del «New Morning Freiheit», un periódico comunista escrito en yiddisch, dirigió un llamamiento a los judíos del mundo entero para unirles en la lucha contra el Nazismo. Estas manifestaciones causaron en Alemania un efecto que es de suponer, especialmente la alusión de Morgenthau a una «Segunda Guerra Mundial», en 1933. Mientras tanto, en Alemania se empiezan a aplicar medidas discriminatorias contra los judíos. En realidad, esas medidas sólo pueden ser calificadas de "discriminatorias" si se considera a los judíos alemanes como ciudadanos del Reich; no pueden, aún, ser calificadas como tales si se les considera como extranjeros. En ningún país del mundo pueden los extranjeros ocupar cargos públicos; determinadas profesiones les están vetadas y otras limitadas por un «numerus clausus». Según la Gran Prensa norteamericana la limitación de los derechos civiles a los judíos alemanes era un atentado contra los derechos humanos; esa misma Prensa no demostraba igual sensibilidad con respecto a la limitación de los derechos civiles de los autóctonos irlandeses... en Irlanda, impuesta por los ingleses. Y tengamos en cuenta que la población de origen irlandés es, numéricamente, muy superior a la de origen judío, en los Estados Unidos.



- El 3 de Junio de 1938, el muy influyente «The American Hebrew», portavoz del judaísmo norteamericano escribía, en un editorial que causó sensación y fue reproducido en el mundo entero:
«Las fuerzas de la reacción contra Hitler están siendo movilizadas. Una alianza entre Inglaterra, Francia y Rusia derrotará, más pronto o más tarde, a Hitler. Ya sea por accidente, ya por designio, un judío ha llegado a la posición de la máxima influencia en cada uno de esos países... Leon Blum es un prominente judío con el que hay que contar. El puede ser el Moisés que conduzca a nuestro lado a la nación francesa. ¿Y Litvinoff?. El gran judío que se sienta al lado de Stalin, inteligente, culto, capaz, promotór del pacto francoruso, gran amigo del Presidente Roosevelt; él (Litvinoff) ha logrado lo que parecía increíble en los anales de la
diplomacia: mantener a la Inglaterra conservadora en los términos más amigables con los rojos de Rusia. ¿Y Hora Belisha?. Suave, listo, inteligente, ambicioso y competente... su estrella sube sin cesar,..
«Esos tres grandes hijos de Israel anudarán la alianza que, pronto, enviará al frenético dictador, el más grande enemigo de los judíos en los tiempos modernos, al infierno al que él quiere enviar a los nuestros.
«Es cierto que esas tres naciones, relacionadas por numerosos acuerdos y en un estado de alianza virtual aunque no declarada, se opondrán a la proyectada marcha hitieriana hacia el Este y le destruiran (a Hitler).
«Y cuando el humo de la batalla se disipe, podrá contemplarse una curiosa escena, representando al hombre que quiso imitar a Dios, el Cristo de la Swastika, sepultado en un agujero, mientras un trío de no-arios entona un extraño requiem que recucida, a la vez, a «La Marsellesa», al «Dios Salve al Rey» y a la «Internacional», terminando con un agresivo ¡Elí, EIi EIi !»

Ya desde principios de 1938 había arreciado la campaña antialemána en Francia. El hebreo Louis Louis-Dreyfus, el «rey del trigo», financiaba con generosidad los periódicos belicistas franceses. Incluso varias publicaciones partidarias de un entendimiento con Alemania cambiaron súbitamente de parecer, al sufrir las presiones a que puede someterse a una prensa que se supone «libre». El semanario «Le Porc Epic» acusaba, por su parte, a la entidad «Union et Sauvegarde Israélite», a nombre de la cual se reunían sumas importantes que luego se destinaban a «acondicionar» debidamente a la prensa, haciendole adoptar una línea no ya tan sólo anti-alemana, sino belicista.

Un periodista judío, Emmanuel Berl, publicaba una revista, «Pavés de Paris», en la cual denunciaba la existencia de un «Sindicato de la Guerra». Citaba nombres y cifras. Decía sin rodeos que el israelita Robert Bollack, director de la Agencia Económica y Financiera y de la Agencia de noticias Fournier, había recibido varios millones de dólares, enviados por prominentes correligionarios suyos desde América, para «regar» a la prensa francesa, en el sentido de crear el clima necesario para una ruptura de hostilidades con Alemania. Y afirmaba: «La acción de la Alta Finanza en el empeoramiento de las relaciones diplomáticas es demasiado evidente para que pueda ser disimulada».
El propio Charles Maurras, que si no amaba ciertamente a los judíos, era un empedernido germanofóbo, precisaba que los fondos de Nueva York para el «Sindicato de la Guerra» en Francia los había traído el financiero Pierre David-Weill, de la Banca Lazard. Precisaba que tales fondos eran distribuidos por Raymond Philippe, antiguo director de la mencionada banca y por Robert Bollack. Maurras hablaba de tres millones de dólares y acusaba formalmente a las diversas ramas de la familia Rothschild de participar en el movimiento.

La prensa francesa no era sólo «regada» con dinero procedente de la Judería Americana. Está demostrado que también desde Praga afluían fondos para ella con objeto de «animarla» en su actitud anti-alemana. Checoeslovaquia, artificial Estado inventado en Versalles, contenía en su seno una importante comunidad judía; su importancia no radicaba sólo en su número sino, especialmete, en su preponderancia en los puestos clave de la Finanza y la Administración de aquel país. El embajador checo en París, Doctor Osuky, entregaba personalmente fondos a los siete principales diarios de París y a dos de provincias. El gobierno checo incluso financió directamente, y de forma total, desde su creación, al periódico «Le Monde Slave», que dirigía el judío Louis Eisenmann y costaba 150.000 francos anuales.
Es innegable, y ha sido admitido por numerosos autores y políticos judíos, que el Judaísmo Internacional, o, como mínimo, la totalidad de entidades judías diseminadas por todo el mundo, hicieron cuanto estuvo en su mano para provocar una guerra mundial contra Alemania. El «Congreso Mundial Judío» que se adhirió al boycot económico antialemán en Marzo de 1937, decían representar, juntos, a siete millones de israelitas esparcidos en treinta y tres países. Sólo mencionamos a estas dos entidades como más representativas, aún cuando existieran docenas de otras asociaciones judías que organizaron boycots contra Alemania o participaron en los mismos.


Los judíos más eminentes y representativos afirmaron a posteriori, y en plena guerra, que ellos la habían declarado antes que nadie. Así, por ejemplo, Chaim Weizmann, conocidísimo sionista que seria luego el primer Presidente del Estado de Israel, declaró la guerra a Alemania en nombre del Pueblo Judío. En efecto, como hemos visto en una cita anterior, dos días después de la declaración de guerra, hecha por Inglaterra y Francia al Reich, Mr. Weizmann, hablando en nombre del Congreso Mundial Judío y del Movimiento Sionista manifestó que «... los judíos están al lado de la Gran Bretaña y lucharán al lado de las democracias... La Agencia judía está preparada para hacer inmediatamente cuanto sea necesario para utilizar a la población judía, a su habilidad técnica y a sus recursos de todo orden en la lucha contra Alemania.»

Más tarde, en plena guerra, prominentes judíos hablarían de ésta auténtica «Declaración de guerra»: Nada menos que Moshe Shertok, que en 1948 sería jefe del gobierno del Estado de Israel manifestó en Enero de 1943, ante la Conferencia Sionista
Británica que «... el Sionismo declaró la guerra a Hitler mucho antes de que lo hicieran Inglaterra, Francia y América, porque ésta guerra es nuestra guerra».

El órgano de la comunidad judía de Holanda escribió, diez días después de la declaración de guerra anglo-francesa a Alemania: «Los millones de judíos que viven en América, Inglaterra y Francia, Africa del Norte y del Sur, sin olvidar, a los que ya viven en
Palestina, están dispuestos a llevar hasta el fin la guerra de aniquilamiento contra Alemania». El Rabino Moses Perzlweig, dirigente de la Sección Británica del Congreso Mundial Judío, declaró en Toronto, Canadá: «El Congreso Mundial Judío está en guerra con Alemania, a todos los efectos prácticos, desde hace, por lo menos, siete años».
El órgano oficial de la Judería de la segunda ciudad norteamericana, el «Chicago Jewish Sentinel» manifestó, en su sección «Sermón de la Semana»: «La segunda guerra mundial es la lucha por la defensa de los intereses fundamentales del Judaísmo.., todas las demás explicaciones no son más que excusas o razones complementarias».
Por su parte, el oficioso «Jewish Chronicle», de Londres, portavoz de la comunidad judía londinense, escribió en un editorial que «hemos estado en guerra con él (Hitler), desde el primer día que subió al poder».


Hasta 1937, Churchill fué un ferviente admirador de Hitler, según se desprende inequívocamente de la lectura de su obra «Great Contemporaries», así como de «Step by Step», en que hace verdaderos panegíricos del Führer. Fué entonces cuando, en trance de ser declarado en bancarrota por la pésima administración de su patrimonio familiar, un financiero judío, Sir Henry Strakosck, le regaló la, entonces, fabulosa suma de 18.000 libras esterlinas, que permitieron al versátil político conservar su «status» en la sociedad londinense. A partir de aquél momento la orientación de Churchill en política exterior da un giro copernicano y se hace el campeón del clan belicista y anti-alemán en el Partido Conservador.

Por otra parte, entre los miembros del Gobierno británico que prácticamente arrastraron al dubitativo Chamberlain a la declaración de guerra, figuraban cuatro judíos: Hore Belisha, Ministro de la Guerra; Sir Adair Hore, Secretario de Pensiones Sociales; Lord Hankey, Ministro sin Cartera, y Lord Stanhope, Primer Lord del Almirantazgo. Pero, además, Lord Halifax, Ministro de Asuntos Exteriores, estaba casado con. una nieta de los Rothschild, y con esa opulenta familia estaba igualmente emparentado por vía de matrimonio el Ministro de Comercio Oswald Stanley. Sir John Simon, Canciller del «Exchequer», es decir Ministro de Hacienda, era intimo amigo y protegido de Sir Philippe Sasoon, uno de los prohombres del Sionismo británico, y estaba casado con una judía.
También estaban casados con hebreas Lord Maugham, Presidente de la Cámara de los Lords, H. H. Rambotham, Ministro de Obras Públicas y Sir J. Reith, Ministro de Información, de los restantes ministros, Sir Malcolm Mc Donald, el Secretario de Colonias, estaba asociado en asuntos de finanzas, con el conocido multimillonario y sionista Israel Moses Sieff. El Duque de Devonshire, Subsecretario de los Dominios, tenía como asociado, en el consejo de administración de la «Allied Asurance Co.» a los judíos Rothschild, Bearsted y Rosebery. El Ministro de Transportes, E. L. Burgin, era el director de una empresa de abogados que defendía los intereses de la poderosa banca judía «Lazard Bros». Sir Kingsley Wood, Ministro del Aire y el Conde De la Warr, Ministro de Educación, eran asociados del P. P. P. (Political and Economical Planing), del hebreo Sieff, entidad definida por el propio Churchill como un «vivero de marxistas». Solamente Lord Woolton, el Ministro de Abastecimientos, no tenía ningún lazo familiar o comercial con judíos, aun cuando anteriormente hubiera sido miembro del Consejo de Administración de la firma judía «Lewi’s Ltd.»

No debemos olvidar a dos figuras de máximo relieve en el clan belicista inglés, aun cuando en el momento de la declaración de guerra no formaran parte del gobierno oficial del país: Duff Cooper y Anthony Eden. Sir Duff Cooper, ex- Primer Lord del Almirantazgo, era junto a Churchill, Halifax y Eden, y más aún que el propio Presidente Chamberlain, uno de los hombres de más influencia en el Partido Conservador. Curiosamente según las leyes de Nuremberg no hubiera sido considerado judío, por serlo su madre, Agnes Stein, de una familia de banqueros de la City. En cambio, según la Halacha (la ley judía) es judío por haberlo sido su madre...

En cuanto a Anthony Eden, que había sido Ministro de Asuntos Exteriores y volvería a serlo, llegando incluso a Primer Ministro, fué toda su vida un amigo y protegido del multimillonario judío y sionista Sir Phillip Sassoon (que, por cierto, en el momento de
la declaración de guerra al III Reich formaba parte del Gobierno como Secretario de Obras Públicas). Eden incluso celebraba sus reuniones políticas en el despacho de Sassoon en la Cámara de los Comunes. El abuelo materno de Eden era un hebreo polaco apellidado Schaffalitsky.
En el momento de estallar la guerra, 181 de los 415 diputados de la Cámara de los Comunes eran directores, accionistas notorios o administradores de sociedades comerciales o financieras. Estos 181 padres de la Patria ocupaban en total 775 lugares de los miembros de los consejos de administración y de dirección en los 700 bancos, grandes empresas industriales, navieras, compañías de seguros y empresas exportadoras más importantes del imperio británico. Al menos las tres cuartas partes de tales empresas eran judías.

El predominio de los judíos o de políticos relacionados con el Judaísmo era, en Francia, tanto o más notorio que en Inglaterra. El cabeza de fila del poderoso clan belicista francés era Georges Mandel, cuyo verdadero nombre era Jeroboam Rothschild. La Gran Prensa Mundial, influenciada cuando no abyectamente dependiente dé fuerzas políticas infeudadas al Judaísmo, que denigraba sistemáticamente a Alemania, guardó distraído silencio cuando, el 4 de Febrero de 1936, Wilhelm Gustloff, jefe del grupo nacionalsocialista de alemanes residentes en Suiza fué asesinado por el hebreo Frankfurter.
Sólo dos de los dieciseis diarios parisinos dieron la noticia, y aún omitiendo mencionar la extracción racial del autor del asesinato.

La Segunda Guerra Mundial estalló por la concatenación de una serie de factores, siendo el factor judío, o más exactamente, el Judaismo, y en especial su rama Sionista, uno de los principales. También se ha dicho por numerosos autores, que la Alta Finanza Internacional fue factor principalísimo y ciertamente determinante de la llamada «Gran Cruzada de las Democracias». Pues bien: para nadie que se halle siquiera medianamente informado constituye un secreto que los individuos y entidades componentes de esa Alta Finanza son, en apabullante proporción, judíos.

Con el fin de dar una idea de cuán cínicamente piensan algunos judíos sobre el valor y la significación de la guerra, citamos algunas palabras del discurso pronunciado por el periodista judeo-americano Isaac Marcuson con motivo de un banquete celebrado en el «American Luncheon Club»: «La guerra es una colosal empresa comercial. En cuanto a las mercaderias que se
negocian, éstas no son máquinas de afeitar, ni jabones y pantalones, sino sangre y vidas. El mundo ha sido inundado con relatos sobre heroísmo en la guerra, pero el heroísmo era en la lucha mundial una de las cosas más vulgares del mundo. Lo más bonito de esta guerra (se refiere a la I Guerra Mundial. Autor) era más bien la organización comercial»....

Un tercer factor fué el comunismo, y concretamente su encarnación fáctica, es decir, la Unión Soviética quien resultaría, a la postre, el verdadero vencedor político de la contienda. Y no se puede discutir seriamente que, si en la gestación de la URSS
intervinieron mayoritariamente los hebreos de los ghettos rusos y polacos, en 1939 elementos judíos copaban en una proporción no inferior a las dos terceras partes el «apparat» gubernativo de la URSS. Mucho se ha hablado, a ese respecto, del Pacto Ribbentrop-Molotoff, en vísperas del desencadenamiento de las hostilidades, en 1939. En cambio, se ha soslayado en lo posible el mencionar que quien propuso el Pacto fué Stalin, rechazando el que le proponían los anglo-franceses; al Zar Rojo no le interesaba «sacarles las castañas del fuego a los reaccionarios occidentales», según manifestó con impar franqueza. Pero una vez Alemania comprometida en una guerra con Occidente, Molotov, que había substituido muy oportunamente a Litvinoff, el polifacético hebreo, se presentó en Berlín con una serie de reivindicaciones territoriales que fueron rechazadas, pero que Inglaterra y los Estados Unidos concederían graciosamente después que el Judaísmo, de manera directa a través de su rama Sionista, e indirectamente por las Actividades de la Alta Finanza y del Comunismo en cínica y, para los no informados; sorprendente alianza, fué no un factor, sino EL factor determinante del desencadenamiento de la guerra, está fuera de toda
duda razonable. Corroboran esta afirmación los testimonios precitados, todos ellos de parte contraria, y ya se sabe que a confesión de parte exclusión de prueba.

Y que Alemania era consciente de quién era su verdadero enemigo lo demuestran numerosas declaraciones públicas de sus principales líderes políticos, de las que vamos a citar, como más representativa, una frase del discurso de Hitler del 19 de Septiembre de 1939:
«En numerosas ocasiones, he ofrecido la amistad del pueblo alemán a Inglaterra y al pueblo inglés. Toda mi política se ha basado en la idea de esa mutua amistad. Siempre he sido rechazado... Nosotros sabemos que el pueblo inglés, en su conjunto, no puede ser hecho responsable. Quien en realidad odia a nuestro Reich es la clase dirigente y plutocrática de la Judería».

Que no se trataba de fantasías de Hitler lo atestiguan dos testigos de imparcialidad.
Nada menos que los embajadores polacos en París y Washington en el momento de estallar la guerra. Lukasiewicz, embajador en París, escribió a su Gobierno, el 7 de Febrero de 1939, que el Embajador norteamericano en Paris, el medio judío William C. Bullit, le había dicho textualmente que «los Estados Unidos disponen de medios de presión formidables contra Inglaterra. La simple amenaza de su empleo debiera bastar para impedir qüe el Gobierno Británico prosiguiera su política de conciliación hacia Alemania». Por su parte, el Conde Jerzy Potocki, embajador polaco en Washington, escribió, el 12 de Enero de 1939, al Jefe del Gobierno, Coronel Beck: «Aquí se ha desatado una campaña antialemana de una rara violencia. Participan en la misma diversos intelectuales y banqueros judíos: Bernard Baruch, el Juez del Tribunal Supremo, Frankfurter, el Secretario del Tesoro, Morgenthau, y muchos otros relacionados con Roosevelt con lazos de amistad personal. ....Como ustedes saben según la "historia oficial" la Segunda Guerra Mundial fue declarada por los alemanes sometidos entonces por un régimen que parecía ser la vera imagen de Satanás. Sin embargo hay algunas cosas que parece sucedieron un poco antes, las cuales hemos recopilado y son las que siguen.

- El señor Bernardo Lacache, Presidente de la Liga Mundial Judía, dijo en 1932 desde París: “Alemania es nuestro enemigo de estado número uno. Es nuestro deber declararle una guerra sin perdón.”

- En la elección del domingo 5 de marzo de 1933 el NSDAP obtuvo la victoria, alcanzando la mayoría absoluta en el Parlamento Alemán. Diecinueve días después, el viernes 24 de marzo, el Sionismo Internacional declaró, unilateralmente, la guerra a Alemania, de acuerdo a la primera página del Daily Espress que he reproducido en el frontispicio. Esto no fue una mera proclamación, un amague o una bravuconada hebrea. Fue una guerra económica muy dura, por cuanto ella produjo el cierre en cascada de mercados para los productos manufacturados de origen germano, comenzando por su principal cliente: los EE. UU y sus colonias (los países Hispanoamericanos). Desde esta fecha y hasta la desaparición de III Reich, Alemania hizo sus transacciones comerciales por el engorroso sistema de triangulaciones. Pero en 1941, Alemania ya no tenía divisas, lo que influyó decisivamente en la marcha del conflicto. Noten ustedes que esta declaración de guerra sionista se produjo 6 años, 5 meses y 8 días antes de la iniciación del conflicto propiamente dicho.

- Como representante de la Federación Económica Mundial Judía, el señor Samuel Untermeyer transmitió un discurso por Radio WABC de Londres el 6 de agosto de 1933, donde hace una convocatoria para una “guerra santa” contra Alemania.

- El fundador del grupo terrorista sionista Irgun Zeai Leaumi, señor Wladimir Jabotinsky, anunció en enero de 1934: “Nuestros intereses judaicos exigen el definitivo exterminio de Alemania; y del pueblo alemán también, por eso está fuera de toda cogitación dejar que Alemania se fortalezca.”

- Nuevamente el señor Bernardo Lacache, en su diario Le droit de vivre dijo el 18 de diciembre de 1938: “Es nuestra misión, lograr alcanzar finalmente una guerra sin contemplación.”

- El doctor Chaim Weizmann, Presidente de la Organización Mundial Sionista, envió el 29 de agosto de 1939 y nuevamente el 5 de septiembre de 1939, es decir, antes de iniciarse la guerra, el siguiente mensaje al Premier Ministro de Inglaterra, Neville Chamberlain que decía: “Yo deseo renovar la confirmación de que nosotros los judíos, estamos al lado de Inglaterra y lucharemos por la democracia.”
     
- Durante la celebración del XXV Congreso Sionista de Ginebra entre los días 16 al 25 de agosto de 1939, el doctor Chaim Weizmann (uno de los sionistas más activos del mundo), exhortó a todos los judíos del mundo, independientemente del lugar donde se encontrasen, a participar de la lucha contra Alemania. Esto aconteció una semana antes de ser iniciada la invasión a Polonia y la consecuente declaración de guerra.

- El periódico de los judíos holandeses Centraalblad voor Israeliten in Nederland, decía en su edición del 13 de septiembre de 1939: “¡Millones de judíos de América, de Inglaterra, Francia, Africa, Palestina, están determinados a llevar la guerra de exterminio contra Alemania, hasta su total destrucción!”

- El dirigente de la Sección Británica del Congreso Mundial Judío, señor Maurice Perlzweig, aclaró en voz alta durante su discurso dado en Canadá, según la versión difundida por el Toronto Evening Telegram el 26 de febrero de 1940: “El Congreso Mundial Judío se encuentra en guerra ininterrumpida contra Alemania desde hace siete años.” En esta declaración no hace otra cosa que confirmar las noticias aparecidas en el Daily Express de Londres y que reproduzimos más arriba.

- El diario hebreo Jewish Chronicle de Londres dice en su tirada del 5 de mayo de 1940: “Nosotros estamos en guerra contra Hitler desde el primer día en que él subió al poder en 1933.” Los judíos estaban en guerra contra Hitler, no contra Alemania, a la cual y por las dudas, le redujeron a cascotes el 75% de sus ciudades.
  
- La señora Profesora judía Nana Sagi, confirma en su investigación oficial, obrante en la página 27, de su libro Indemnización para Israel, que la resolución de los organismo judíos internacionales, entregada a los aliados el 27 de octubre de 1944, tiene los siguientes términos: “Pedidos judíos para indemnizaciones: deben ser reconocidos sobre base real de que los judíos estábamos en guerra contra Alemania desde el año 1933.”

- En la página 121 de las Memorias que James V. Forrestal escribiera después de la guerra cuando era Secretario de Defensa de los EE. UU., cuenta que el señor Joseph Kennedy, embajador norteamericano en 1939 ante el Reino Unido de la Gran Bretaña, y padre de Jhon (luego Presidente en la década de los ’60 y enseguida asesinado), Joe (muerto en acción), Robert (asesinado cuando era Secretario de Justicia y favorito para ocupar la presidencia) y Edward (senador que aún vive), le informó que, en 1939, el Primer Ministro Neville Chamberlain (anterior a Churchill, quien tenía una abuela materna judía), le dijo que: “Los judíos americanos y del mundo lo forzaron a entrar en guerra contra Alemania.” En concreto Forrestal anotó en su diario, con fecha 27 de Diciembre de 1945 lo siguiente: «Hoy he jugado al golf con Joe Kennedy. Le he preguntado sobre la conversación sostenida con Roosevelt y Chamberlain en 1938. Me ha respondido que la posición de Chamberlain era entonces de que Inglaterra no tenía ningún motivo para luchar y que no debía arriesgarse a entrar en guerra con Hitler. Opinión de Kennedy: Hitler habría combatido contra la URSS sin ningún conflicto posterior con Inglaterra, de no haber mediado la instigación Bullit sobre Roosevelt, en el verano de 1939, para que hiciese frente a los alemanes en Polonia, pues ni los franceses ni los ingleses hubiesen considerado a Polonia como causa suficiente de una guerra de no haber sido por la constante y fortísima presión de Washington en ese sentido. Bullit dijo que debía informar a Roosevelt de que los alemanes no lucharían. Kennedy replicó que lo harían y que invadirían Europa. Chamberlain declaro que América y el mundo judio habían forzado a Inglaterra a entrar en la guerra».

- La campaña exterior de los judíos contra Alemania empezó ya antes de la subida de Hitler al poder. No se puede soslayar el hecho de que el Sionismo,-- movimiento político internacional que se irroga la representación de los judios, con abstracción de sus patrias de nacimiento-- había declarado la guerra politico-- económica a Alemania con anterioridad a la victoria electoral hitieriana. Ya en 1932 el diario “New York Times”, propiedad de judíos y editado por judíos, publicaba anuncios a toda página: "BOICOTEEMOS A LA ALEMANIA ANTISEMITA!”.

El bien conocido sionista Samuel Fried escribió, también en 1932: “La gente no debe temer la restauración del poderío militar alemán. Nosotros, judios, aplastaremos todo intento que se haga en este sentido y, si persiste el peligro, destruiremos esa odiada nación y la desmembraremos”.

En Enero de 1934, Jabotinsky, el fundador del titulado “Sionismo Revisionista”, escribió en la revista “Nacha Recht”: La lucha contra Alemania ha sido llevada a cabo desde hace varios meses por cada comunidad, conferencia y organización comercial judía en todo el mundo. Vamos a desencadenar una guerra espiritual y material en todo el mundo contra Alemania”.


- El 12 de Febrero de 1933, otro judio, Henry Morgenthau, Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, declaró que «América acaba de entrar en la primera fase de la Segunda Guerra Mundial». Observemos que sólo habían transcurrido doce dias desde la victoria electoral del NSDAP y que aún no se habían tomado medidas contra los judíos alemanes. Observemos, también, que Morgenthau involucra a «América» por algo que va a sucederles a correligionarios suyos, de nacionalidad alemana. Cinco días después, el Rabino Stephen Wise, miembro prominente del «Brain Trust», camarilla de consejeros del Presidente Roosevelt anunció, por la radio la «guerra judía contra Alemania». Por su parte, el editor del «New Morning Freiheit», un periódico comunista escrito en yiddisch, dirigió un llamamiento a los judíos del mundo entero para unirles en la lucha contra el Nazismo. Estas manifestaciones causaron en Alemania un efecto que es de suponer, especialmente la alusión de Morgenthau a una «Segunda Guerra Mundial», en 1933. Mientras tanto, en Alemania se empiezan a aplicar medidas discriminatorias contra los judíos. En realidad, esas medidas sólo pueden ser calificadas de "discriminatorias" si se considera a los judíos alemanes como ciudadanos del Reich; no pueden, aún, ser calificadas como tales si se les considera como extranjeros. En ningún país del mundo pueden los extranjeros ocupar cargos públicos; determinadas profesiones les están vetadas y otras limitadas por un «numerus clausus». Según la Gran Prensa norteamericana la limitación de los derechos civiles a los judíos alemanes era un atentado contra los derechos humanos; esa misma Prensa no demostraba igual sensibilidad con respecto a la limitación de los derechos civiles de los autóctonos irlandeses... en Irlanda, impuesta por los ingleses. Y tengamos en cuenta que la población de origen irlandés es, numéricamente, muy superior a la de origen judío, en los Estados Unidos.



- El 3 de Junio de 1938, el muy influyente «The American Hebrew», portavoz del judaísmo norteamericano escribía, en un editorial que causó sensación y fue reproducido en el mundo entero:
«Las fuerzas de la reacción contra Hitler están siendo movilizadas. Una alianza entre Inglaterra, Francia y Rusia derrotará, más pronto o más tarde, a Hitler. Ya sea por accidente, ya por designio, un judío ha llegado a la posición de la máxima influencia en cada uno de esos países... Leon Blum es un prominente judío con el que hay que contar. El puede ser el Moisés que conduzca a nuestro lado a la nación francesa. ¿Y Litvinoff?. El gran judío que se sienta al lado de Stalin, inteligente, culto, capaz, promotór del pacto francoruso, gran amigo del Presidente Roosevelt; él (Litvinoff) ha logrado lo que parecía increíble en los anales de la
diplomacia: mantener a la Inglaterra conservadora en los términos más amigables con los rojos de Rusia. ¿Y Hora Belisha?. Suave, listo, inteligente, ambicioso y competente... su estrella sube sin cesar,..
«Esos tres grandes hijos de Israel anudarán la alianza que, pronto, enviará al frenético dictador, el más grande enemigo de los judíos en los tiempos modernos, al infierno al que él quiere enviar a los nuestros.
«Es cierto que esas tres naciones, relacionadas por numerosos acuerdos y en un estado de alianza virtual aunque no declarada, se opondrán a la proyectada marcha hitieriana hacia el Este y le destruiran (a Hitler).
«Y cuando el humo de la batalla se disipe, podrá contemplarse una curiosa escena, representando al hombre que quiso imitar a Dios, el Cristo de la Swastika, sepultado en un agujero, mientras un trío de no-arios entona un extraño requiem que recucida, a la vez, a «La Marsellesa», al «Dios Salve al Rey» y a la «Internacional», terminando con un agresivo ¡Elí, EIi EIi !»

Ya desde principios de 1938 había arreciado la campaña antialemána en Francia. El hebreo Louis Louis-Dreyfus, el «rey del trigo», financiaba con generosidad los periódicos belicistas franceses. Incluso varias publicaciones partidarias de un entendimiento con Alemania cambiaron súbitamente de parecer, al sufrir las presiones a que puede someterse a una prensa que se supone «libre». El semanario «Le Porc Epic» acusaba, por su parte, a la entidad «Union et Sauvegarde Israélite», a nombre de la cual se reunían sumas importantes que luego se destinaban a «acondicionar» debidamente a la prensa, haciendole adoptar una línea no ya tan sólo anti-alemana, sino belicista.
                                     
Un periodista judío, Emmanuel Berl, publicaba una revista, «Pavés de Paris», en la cual denunciaba la existencia de un «Sindicato de la Guerra». Citaba nombres y cifras. Decía sin rodeos que el israelita Robert Bollack, director de la Agencia Económica y Financiera y de la Agencia de noticias Fournier, había recibido varios millones de dólares, enviados por prominentes correligionarios suyos desde América, para «regar» a la prensa francesa, en el sentido de crear el clima necesario para una ruptura de hostilidades con Alemania. Y afirmaba: «La acción de la Alta Finanza en el empeoramiento de las relaciones diplomáticas es demasiado evidente para que pueda ser disimulada».
El propio Charles Maurras, que si no amaba ciertamente a los judíos, era un empedernido germanofóbo, precisaba que los fondos de Nueva York para el «Sindicato de la Guerra» en Francia los había traído el financiero Pierre David-Weill, de la Banca Lazard. Precisaba que tales fondos eran distribuidos por Raymond Philippe, antiguo director de la mencionada banca y por Robert Bollack. Maurras hablaba de tres millones de dólares y acusaba formalmente a las diversas ramas de la familia Rothschild de participar en el movimiento.

La prensa francesa no era sólo «regada» con dinero procedente de la Judería Americana. Está demostrado que también desde Praga afluían fondos para ella con objeto de «animarla» en su actitud anti-alemana. Checoeslovaquia, artificial Estado inventado en Versalles, contenía en su seno una importante comunidad judía; su importancia no radicaba sólo en su número sino, especialmete, en su preponderancia en los puestos clave de la Finanza y la Administración de aquel país. El embajador checo en París, Doctor Osuky, entregaba personalmente fondos a los siete principales diarios de París y a dos de provincias. El gobierno checo incluso financió directamente, y de forma total, desde su creación, al periódico «Le Monde Slave», que dirigía el judío Louis Eisenmann y costaba 150.000 francos anuales.
                                                 Es innegable, y ha sido admitido por numerosos autores y políticos judíos, que el Judaísmo Internacional, o, como mínimo, la totalidad de entidades judías diseminadas por todo el mundo, hicieron cuanto estuvo en su mano para provocar una guerra mundial contra Alemania. El «Congreso Mundial Judío» que se adhirió al boycot económico antialemán en Marzo de 1937, decían representar, juntos, a siete millones de israelitas esparcidos en treinta y tres países. Sólo mencionamos a estas dos entidades como más representativas, aún cuando existieran docenas de otras asociaciones judías que organizaron boycots contra Alemania o participaron en los mismos.


Los judíos más eminentes y representativos afirmaron a posteriori, y en plena guerra, que ellos la habían declarado antes que nadie. Así, por ejemplo, Chaim Weizmann, conocidísimo sionista que seria luego el primer Presidente del Estado de Israel, declaró la guerra a Alemania en nombre del Pueblo Judío. En efecto, como hemos visto en una cita anterior, dos días después de la declaración de guerra, hecha por Inglaterra y Francia al Reich, Mr. Weizmann, hablando en nombre del Congreso Mundial Judío y del Movimiento Sionista manifestó que «... los judíos están al lado de la Gran Bretaña y lucharán al lado de las democracias... La Agencia judía está preparada para hacer inmediatamente cuanto sea necesario para utilizar a la población judía, a su habilidad técnica y a sus recursos de todo orden en la lucha contra Alemania.»

Más tarde, en plena guerra, prominentes judíos hablarían de ésta auténtica «Declaración de guerra»: Nada menos que Moshe Shertok, que en 1948 sería jefe del gobierno del Estado de Israel manifestó en Enero de 1943, ante la Conferencia Sionista
Británica que «... el Sionismo declaró la guerra a Hitler mucho antes de que lo hicieran Inglaterra, Francia y América, porque ésta guerra es nuestra guerra».
                                     
El órgano de la comunidad judía de Holanda escribió, diez días después de la declaración de guerra anglo-francesa a Alemania: «Los millones de judíos que viven en América, Inglaterra y Francia, Africa del Norte y del Sur, sin olvidar, a los que ya viven en
Palestina, están dispuestos a llevar hasta el fin la guerra de aniquilamiento contra Alemania». El Rabino Moses Perzlweig, dirigente de la Sección Británica del Congreso Mundial Judío, declaró en Toronto, Canadá: «El Congreso Mundial Judío está en guerra con Alemania, a todos los efectos prácticos, desde hace, por lo menos, siete años».
El órgano oficial de la Judería de la segunda ciudad norteamericana, el «Chicago Jewish Sentinel» manifestó, en su sección «Sermón de la Semana»: «La segunda guerra mundial es la lucha por la defensa de los intereses fundamentales del Judaísmo.., todas las demás explicaciones no son más que excusas o razones complementarias».
Por su parte, el oficioso «Jewish Chronicle», de Londres, portavoz de la comunidad judía londinense, escribió en un editorial que «hemos estado en guerra con él (Hitler), desde el primer día que subió al poder».


Hasta 1937, Churchill fué un ferviente admirador de Hitler, según se desprende inequívocamente de la lectura de su obra «Great Contemporaries», así como de «Step by Step», en que hace verdaderos panegíricos del Führer. Fué entonces cuando, en trance de ser declarado en bancarrota por la pésima administración de su patrimonio familiar, un financiero judío, Sir Henry Strakosck, le regaló la, entonces, fabulosa suma de 18.000 libras esterlinas, que permitieron al versátil político conservar su «status» en la sociedad londinense. A partir de aquél momento la orientación de Churchill en política exterior da un giro copernicano y se hace el campeón del clan belicista y anti-alemán en el Partido Conservador.   

Por otra parte, entre los miembros del Gobierno británico que prácticamente arrastraron al dubitativo Chamberlain a la declaración de guerra, figuraban cuatro judíos: Hore Belisha, Ministro de la Guerra; Sir Adair Hore, Secretario de Pensiones Sociales; Lord Hankey, Ministro sin Cartera, y Lord Stanhope, Primer Lord del Almirantazgo. Pero, además, Lord Halifax, Ministro de Asuntos Exteriores, estaba casado con. una nieta de los Rothschild, y con esa opulenta familia estaba igualmente emparentado por vía de matrimonio el Ministro de Comercio Oswald Stanley. Sir John Simon, Canciller del «Exchequer», es decir Ministro de Hacienda, era intimo amigo y protegido de Sir Philippe Sasoon, uno de los prohombres del Sionismo británico, y estaba casado con una judía.
También estaban casados con hebreas Lord Maugham, Presidente de la Cámara de los Lords, H. H. Rambotham, Ministro de Obras Públicas y Sir J. Reith, Ministro de Información, de los restantes ministros, Sir Malcolm Mc Donald, el Secretario de Colonias, estaba asociado en asuntos de finanzas, con el conocido multimillonario y sionista Israel Moses Sieff. El Duque de Devonshire, Subsecretario de los Dominios, tenía como asociado, en el consejo de administración de la «Allied Asurance Co.» a los judíos Rothschild, Bearsted y Rosebery. El Ministro de Transportes, E. L. Burgin, era el director de una empresa de abogados que defendía los intereses de la poderosa banca judía «Lazard Bros». Sir Kingsley Wood, Ministro del Aire y el Conde De la Warr, Ministro de Educación, eran asociados del P. P. P. (Political and Economical Planing), del hebreo Sieff, entidad definida por el propio Churchill como un «vivero de marxistas». Solamente Lord Woolton, el Ministro de Abastecimientos, no tenía ningún lazo familiar o comercial con judíos, aun cuando anteriormente hubiera sido miembro del Consejo de Administración de la firma judía «Lewi’s Ltd.»

No debemos olvidar a dos figuras de máximo relieve en el clan belicista inglés, aun cuando en el momento de la declaración de guerra no formaran parte del gobierno oficial del país: Duff Cooper y Anthony Eden. Sir Duff Cooper, ex- Primer Lord del Almirantazgo, era junto a Churchill, Halifax y Eden, y más aún que el propio Presidente Chamberlain, uno de los hombres de más influencia en el Partido Conservador. Curiosamente según las leyes de Nuremberg no hubiera sido considerado judío, por serlo su madre, Agnes Stein, de una familia de banqueros de la City. En cambio, según la Halacha (la ley judía) es judío por haberlo sido su madre...



Guantanamo israeli..

1391: campo de prisioneros.. El Guantánamo israelí El Guantánamo israelí

El Guantánamo de Israel :: Al contrario del campo de concentración norteamericano, la cárcel sionista nunca ha sido inspeccionada por parte de ninguna institución "independiente", como la Cruz Roja Internacional

Enclavada en medio de Palestina ocupada, rodeada por altos muros y flanqueada por dos torres de control que garantizan la guardia militar y la vigilancia permanente al entorno de la zona, desde afuera, la cárcel 1391 se asemeja a cualquier otra estación de policía construida por los británicos en los años treinta durante su mandato en Palestina, las que, en su mayoría, son utilizadas como bases militares y cuya única referencia son carteles en los que sólo se escriben números.

La cárcel 1391 cercana a la Línea Verde, es decir, a la frontera entre "Israel" y Cisjordania, es diferente a las demás, ya que no solo no aparece en los mapas sino que fue borrada de las vistas aéreas y recientemente le quitaron el cartel que la señalaba y en el cual solo tenia una cifra escrita.

La censura eliminó de la propaganda israelí toda mención al lugar en que se encuentra dicha cárcel, con al alegato gubernamental de que la compartimentación y la confidencialidad son necesarias "para preservar la seguridad del estado".

Según abogados israelíes, los periodistas extranjeros que divulgaron información secreta sobre esta cárcel están amenazados de ser expulsados de "Israel", pero a pesar de los intentos del gobierno de ocultar todo detalle al respecto, se filtró información sobre sucesos terribles que ocurrieron en esa cárcel a lo largo de una década. Tal y como la describió un diario: la cárcel 1391 se considera "el Guantánamo de Israel", en referencia al campo de detención para los prisioneros de Al Qaida y del Movimiento Talibán que mantiene Estados Unidos en la zona suroriental de Cuba, donde está enclavada una base militar yanqui contra la voluntad de los cubanos.

En septiembre del año 2003, en un informe emitido por un grupo internacional de expertos legales, presidido por Richard Goldstone, juez de la Corte Constitucional de Sudáfrica y quien fuera fiscal en la Corte Internacional sobre los Crímenes de Guerra cometidos en la ex Yugoslavia y Rwanda, se describe al campo de detención X-Ray (Rayos Equis), como "un agujero negro" en el que se pierde todo el que entra, ya que los detenidos son despojados de sus derechos humanos, sin la protección de los Acuerdos de Ginebra.

El informe añadió que "los estados no pueden mantener a los prisioneros políticos que tiene bajo su responsabilidad, en zonas fuera de la jurisdicción de cualquiera de las cortes internacionales".
A pesar de que la cárcel israelí 1391 carece de fama en comparación con la de Guantánamo, viola las leyes internacionales y humanas de manera más atroz. Al contrario del campo de detención X-Ray, la opinión pública no conoce el sitio de la cárcel israelí, ni existen fotografías, de cerca o de lejos, de ninguno de los prisioneros, como las que fueron tomadas en los calabozos del Centro de Detención de Guantánamo.

Al contrario del centro de detención norteamericano, la cárcel sionista nunca ha sido revisada ni inspeccionada por parte de ninguna institución independiente, como la Cruz Roja Internacional. Todo lo que allí sucede es un misterio.

El fiscal "Goldstone" anunció que en el campo de detención X-Ray hay alrededor de 662 personas sin "argumento legal" pero nadie, excepto un número reducido de oficiales de seguridad y el gobierno israelí, conoce el número de los detenidos en la cárcel secreta 1391. Testimonios ofrecidos por ex prisioneros políticos que estuvieron en ese penal suponen que está atestado de prisioneros, muchos de ellos libaneses apresados durante la ocupación militar israelí al Sur de El Líbano, a lo largo de 18 años.

Cuatro meses después de revelarse por primera vez la existencia de esa cárcel, el gobierno israelí aún rechaza divulgar cualquier información valiosa sobre ella. "Todo el que ingresa a esa cárcel desaparece y probablemente para siempre", aseguró la abogada israelita, Lina Tsamil, especializada en la defensa de los palestinos. La letrada añadió que "no hay ninguna diferencia entre esa cárcel y cualquier otra dirigida por dictadores racistas sudafricanos".

Los pocos datos disponibles señalan que los métodos de interrogación incluyen tortura síquica y corporal de manera rutinaria. El prisionero político Mustafá Al-Dirani, secuestrado en El Líbano por las fuerzas especiales israelíes en el año 1994 y de quien Israel reconoció fue trasladado a la cárcel 1391, denunció que había sido violado por algunos soldados destacados en la penitenciaría.
Las primeras referencias públicas sobre esa cárcel estuvieron a cargo de la abogada Tsamil, en vísperas de la agresión militar israelí a las ciudades de la Ribera Occidental en el contexto de la Operación Muro Protector" en abril del 2002. Desde entonces esa cárcel, según parece, fue utilizada para retener a los prisioneros políticos extranjeros, mayormente jordanos, libaneses, sirios, egipcios o iraníes.

El Comité de Apoyo a los presos en Nazaret señaló que hay 15 prisioneros extranjeros árabes cuyos nombres desaparecieron de los registros israelíes sobre los prisioneros políticos que mantiene detenidos.

Se han llevado a cabo numerosas operaciones de secuestro sobre todo en El Líbano, cuya autoría se atribuye a Israel. En el año 1982 desaparecieron en Beirut cuatro funcionarios gubernamentales iraníes, de los que no se sabe nada, aunque sus familiares le exigen a Tel Aviv información sobre el destino de los desaparecidos, en el contexto de la operación de intercambio de prisioneros negociada recientemente entre Israel y Hezbollah.

En vísperas de las detenciones masivas llevadas a cabo en abril del 2002, que hicieron aumentar al máximo la población penal en las cárceles israelíes, también fue enviado un grupo de prisioneros políticos palestinos a la cárcel 1391, lo cual fue ocultado dentro de la gran anarquía que imperó en ese momento producto de la devastadora actividad militar israelí en las zonas palestinas.

Hasta septiembre del 2002, la abogada Tsamil, y la organización israelí de derechos humanos, "Hamukid", exigieron a Israel en las cortes internacionales información sobre esa cárcel y solicitaron, por vías legales, conocer el paradero de los palestinos desaparecidos como prueba de que aún estaban con vida.

Las autoridades israelíes, al verse en una situación tan embarazosa, reconocieron que los hombres desaparecidos estuvieron detenidos en la cárcel secreta; pero sin añadir más detalles. Todas las solicitudes de información fueron transferidas a Madi Harb, jefe de la sección antiterrorista adscrita a la prisión Kichun, cerca de Haifa. Desde que comenzaron a presentarse las demandas de información y otras acusaciones, Israel reconoció la detención de un reducido número de palestinos en la cárcel 1391, pese a que muchos prisioneros políticos dijeron que habían estado en esa cárcel y que luego fueron trasladados, entre ellos el secretario del Movimiento Al Fatah en Cisjordania, Marwan Al-Barguti, quien está siendo juzgado actualmente.
Israel alega que todos los prisioneros políticos fueron trasladados a cárceles normales y que uno de ellos nombrado Bachar Jadallah, de 50 años, hombre de negocios de Nablus, fue puesto en libertad.
Bachar Jadallah y su sobrino Mohammad Jadallah, de 23 años, fueron arrestados el 20 de noviembre del 2002, en el Puente Al Linbi, después de haber cruzado la frontera entre Israel y Jordania.

Tras su liberación, Mohammad Jadallah confesó que fue obligado a reconocer que era miembro del Movimiento Hamas debido a las torturas a las que fue sometido.

El ex prisionero Bachar Jadallah dijo, por su parte, que no fue golpeado ni torturado físicamente como sucedió con el resto de los prisioneros y que quizá ello se deba a su avanzada edad, pero que sí fue sometido durante varios meses a un duro aislamiento y detenido junto con otras personas que jamás había visto ni sabía por qué estaban allí, sencillamente lo intimidaron.

Estuvo en una celda pequeña de dos metros cuadrados, sin ventanas y pintada de negro, con una lámpara de luz tenue encendida las 24 horas del día. Le prohibieron visitas del abogado y encontrarse con otros detenidos. También le dijeron que estaba detenido "en la Luna", cuando uno de los prisioneros preguntó sobre el lugar donde se encontraba. No se le permitía ver nada fuera de su celda.

Y añade Bachar: "me obligaban a vendarme los ojos cada vez que me sacaban de la celda cuando me trasladaban a cualquier otro lugar, como el cuarto de interrogatorio o la enfermería. Sólo me quitaban la venda cuando estábamos en un lugar cerrado".

La organización Hamukid se refirió a la opinión dada por alguien con experiencia científica como el Doctor Yahukim Stain, de Jerusalén, especialista en enfermedades mentales, sobre la influencia del encarcelamiento en las condiciones mencionadas.

Dice el Dr. Stain que, sobre la base del tratamiento al ex prisionero Jadallah y otros detenidos políticos palestinos quienes dieron su testimonio sobre las condiciones de su encarcelamiento, se demostró que fueron sometidos a tortura síquica lo cual conllevó la aparición de "síntomas de temor, sumisión, debilidad, malnutrición, insomnio, inactividad, estimulantes síquicos, además de prohibirles todo tipo de comunicación tanto con los abogados como con los familiares e incluso hasta con los propios carceleros o con el resto de los prisioneros". En conjunto, ello representa un método de tortura bien estudiado que tiene como objetivo debilitar la capacidad de resistencia al interrogatorio y obligarlos a someterse totalmente a los interrogadores.

Esas circunstancias, además del dolor producido por las torturas o la amenaza de utilizarlas, conjuntamente con el miedo a la muerte o a sólo pensar que eres una persona olvidada, convierten al prisionero en un ejemplo vivo de lo que el Doctor Stain llama el terror que causa daño psíquico.

Jadallah, por su parte, dijo que "mi desconocimiento del lugar de detención o el sólo hecho de no ver las caras de otros detenidos me aterrorizó sobremanera. Lo más difícil era la sensación de que me podían desaparecer sin que mi familia supiera nunca lo que me había sucedido".

La reflexión que hace sobre su aislamiento y las condiciones de la cárcel, coincidían con los testimonios de otros detenidos, compilados por la abogada Tsamil y la organización Hamukid. Todos describieron la humedad, los colchones malolientes, "el cubo" que se empleaba a manera de retrete y que raramente estaba vacío, la pila de agua de la celda controlada por un guardia invisible, un ruido muy alto que les impedía dormir y un aire acondicionado que era utilizado para matarlos de frío.

Dichos testimonios incluían también una descripción detallada de los métodos de tortura, los mismos que fueran prohibidos por la Corte Suprema de Justicia Israelí en el año 1999.

La presidenta del Comité Popular contra la Tortura, Hanna Fredman, dijo que su grupo registró un aumento notable de los casos de tortura en las cárceles israelíes durante la Intifada. En un censo estadístico reciente aparece que el 58 por ciento de los prisioneros políticos palestinos denunciaron la utilización de la violencia contra ellos como fuertes golpes, puntapiés, vibraciones violentas, así como la obligación de pararse o sentarse durante largos períodos en posiciones incómodas, además de ser esposados de pies y manos tan fuertemente que causaba dolor.

Prácticas como esas y peores aún ocurren diariamente en la cárcel 1391. Según testimonio ofrecido por el prisionero Mohammad Jadallah, era golpeado repetidamente, maniatado fuertemente y atado a una silla de manera dolorosa, además de que le prohibían hacer sus necesidades y le impedían dormir, y si lo hacía lo rociaban con agua fría. Miembros de la Inteligencia le mostraban fotos de su familia y lo amenazaban con hacerles daño si no colaboraba con ellos.

Sobre ello dice Mohammad, "me mostraron fotos de mi papá con el uniforme de preso y me proyectaron un video de él como si también lo tuvieran detenido. Me amenazaron con detenerlo y torturarlo".

Los palestinos que pasaban por esa cárcel secreta estaban bajo la autoridad del aparato de seguridad general, Shabak, responsable de las investigaciones en todos los centros de detención israelíes normales, mientras que los demás detenidos extranjeros eran responsabilidad de una sección especial de la inteligencia militar llamada "Unidad 504". El trato dado a los detenidos extranjeros fue revelado por documentos presentados a la Corte que investiga el caso de Al-Dirani, quien fue hecho prisionero en su casa en El Líbano, en mayo de 1994, en un intento de la inteligencia israelí por obtener información sobre el destino del piloto israelí, Run Arad, cuyo avión fue derribado en el sur de El Líbano, en 1986.

El ciudadano británico Yehad Shuman, detenido en Jerusalén en enero del 2001 y a quien Israel acusa de pertenecer a Hezbollah, también estuvo en la cárcel 1391 durante tres noches, en las que fue golpeado salvajemente por los soldados.

Shuman cuenta que "me quitaron la venda de los ojos y vi a 15 soldados armados parados alrededor mío, algunos portaban palos. Me golpearon, empujaron y apuñetearon por detrás, luego me interrogó un hombre que vestía uniforme y quien me dijo: "tienes que reconocer o será tu fin y nadie sabrá que te pasó, o reconoces o mueres".

Se sospecha que otra instalación en Al Khudera, al sur de Tel Aviv, fue también una cárcel secreta hasta los años 70a. Ex dirigentes de la Cruz Roja Internacional, quienes siguieron el caso de los prisioneros durante la primera Intifada, entre 1987-1993, dijeron que la organización conoció, a inicios de la década del 80, que Israel mantenía detenidos en secreto a los palestinos en un pabellón especial del centro de detención militar, cerca de la ciudad de Nablus, conocido como Al-Faria, por lo que sospecharon que quizá Tel Aviv poseía muchas cárceles secretas que utilizaba según las iba necesitando. Durante la ocupación al sur de El Líbano se utilizaron muchas de esos penales secretos. Es posible que por la cantidad de presos políticos palestinos acumulados durante el pasado, que los israelíes se hayan visto obligados a abrir esas cárceles.

Otras organizaciones internacionales han expresado su temor de que Israel pueda estar alquilando los servicios de esas cárceles a otros países, específicamente Estados Unidos, tras la reciente agresión a Iraq.

La Cruz Roja Internacional aseguró que no hay ningún iraquí detenido en la cárcel X-Ray y que la actual confusión que reina en Iraq quizás haga imposible saber quién es detenido y adonde es llevado.

Fuentes diplomáticas dijeron que existen fuertes indicios de que los Estados Unidos utiliza a Jordania para interrogar a los prisioneros iraquíes, para no verse obligado a aplicar las leyes internacionales y estar lejos de la Cruz Roja Internacional, la que está autorizada a entrar en el campo de detención X-Ray. Egipto, Marruecos y Paquistán también están entre los países sospechosos de ofrecer ese tipo de servicios.

Las fuentes dijeron que "resultaría sorprendente que Israel, el más fiel aliado de Washington y del cual sabemos que posee al menos una cárcel secreta, no le haya brindado esos servicios a Estados Unidos. Tel Aviv tiene experiencia desde hace décadas en la utilización de la tortura y de métodos de interrogación con los prisioneros palestinos y árabes. Esas son habilidades de las que Estados Unidos tienen gran necesidad luego de la ocupación de Afganistán e Iraq"

martes, 29 de mayo de 2012

los Nibelungos.. las walkirias..y Sigfrido



La tradición dice que sólo aquellos que morían combatiendo tenían derecho de ser llevados al Valhala o morada de los dioses, porque Wotan no quería más que a los hombres fuertes y poderosos; los que morían por enfermedad o pacíficamente en su cama debían ir a un mundo inferior. Las walquirias, hijas del dios, pasaban por el aire a gran velocidad, para acudir a donde hubiera un combate mortal ; cuando uno de los combatientes moría, ellas le llevaban al Valhala, la morada de los dioses, donde era resucitado y vivía la gloria por siempre jamás. La enseñanza es que sólo los nobles y valerosos que luchan en la batalla de la vida hasta su muerte son dignos del progreso, no los conformistas o quienes se resignan ante las condiciones adversas.

La Walkiria muestra a los hombres liberados del miedo original enfrentando a los poderes tenebrosos guiados por el inmundo enano Alberich. Los dioses descienden entre los hombres para ayudarles y les enseñan la sabiduría. Brunilda, la altiva hija de Wotan es el personaje central." Sigmundo y Siglinda, hermanos Walsung, raza de esencia divina y perseguida, separados por la desgracia, vuelven a encontrarse; él obtiene la poderosa espada dejada en un tronco por Wotan para quien pueda arrancarla de allí (la fuerza sólo es para quienes son merecedores). Sigmundo, culpable de su amor incestuoso debe ser inmolado y muere en combate con Hunding, esposo de Siglinda.

La célebre "Cabalgata de las Walquirias" sirve de preludio del acto tercero en el que Brunilda anuncia a Siglinda que un hijo conservará la espada de Sigmundo; es el consuelo divino, que comenta el tema de la redención por el amor (que adquirirá toda su importancia en la escena final de El Ocaso de los Dioses). Esto enfurece a Wotan que condena a Brunilda, por su desobediencia, a un sueño del que sólo será despertada por quien habrá de ser su esposo. Loge enciende alrededor de ella una muralla de fuego y el tema de Sigfrido, guardián de la espada, anuncia que será él quien atraviese el círculo protector dentro del cual duerme la walquiria.

"Sigfrido".

Él es el prototipo de héroe germánico, valeroso y noble, dotado de todas las virtudes e inmune al miedo; oponiéndose a las fuerzas del mal mata a Fafner y se apodera del anillo mágico. Descubre el amor con Brunilda pero la superioridad de los dioses ha terminado porque ella pierde su divinidad pero adquiere la facultad y el derecho de amar, todo lo cual está maravillosamente expuesto en una música brillante que es "El Idilio de Sigfrido". Al sucumbir a la pasión terrena, la walkiria ha destruido las defensas del Valhala, fortaleza de los dioses y ha desatado las runas:

"¡Crepúsculo de los dioses, sal del abismo;Noche de la nada, nubla el mundo!".


El Mito de Tristán e Isolda .La muerte tendría que cumplir la función de liberar al hombre del peligro de despertar, pero ¡en qué forma!, durante la más profunda intimidad humana: la unión de amor. Sin embargo, los restos de conciencia humana, la tremenda individualidad y el fatal egoísmo, enemigo implacable de la dicha de los mortales, hacen que Tristán fuerce activamente a la muerte a venir, desgarrándose las vendas de sus heridas en el momento mismo que siente la dicha inmensa de ver que Isolda le ofrece la más ferviente prueba de un grande y ciego, por lo mismo verdadero, amor: su llega junto a su lecho de dolor, luego de haberlo buscado desesperada y de haber abandonado todo, decidida a afrontar todas las consecuencias de su pasión. Ella siente en lo más profundo de su ser la barbaridad e inconsecuencia desesperada de la acción individual asumida por Tristán al buscar la muerte sin ella, solo, en la plenitud de su pasión inconmensurable. ...diosas walkirias



En su aspecto guerrero, comanda sobre su caballo de ocho patas, Sleipnir, la Asgardreid, la cacería salvaje, al frente de sus guerreros muertos, manifestándose en la noche por un gran ruido de cascos y relinchos. En ella participa acompañado por su esposa Frigg y sus dos lobos Geri y Freki. Y pobre de aquel incauto que se la tropieza, pues se ve incorporado a ella para nunca más regresar al mundo de los vivos
Odín está casado con 3 mujeres. Cada una de ellas simboliza una parte de la tierra:Frigg, la reina de los Ases, diosa del hogar, la fertilidad y el amor. Conoce el futuro de todos los seres, pero no lo cuenta a nadie. Simbolizaba la tierra cultivada. Con ella tuvo tres hijos:



o Báldr, (también llamado Balder o Baldur) el resplandeciente, muerto por las arteras insidias de Loki,


o Hodr, el enigmático dios ciego que sin pretenderlo mata a su hermano Báldr


o Hermodr, el ardiente en el combate, que tras la muerte de su hermano Báldr monta a Sleipnir y desciende a los infiernos para rogar a la diosa Hela que lo libere
· Jörd, la Vanir, que fue esposa y hermana de Njord, y con él, madre de los gemelos sagrados Freyr y Freyja. Esta diosa simbolizaba la tierra primigenia y salvaje, virgen de la huella humana. Con ella tuvo dos hijos:
Thor, dios del trueno y la fuerza bruta
Meili, dios desconocido del que lo único que se sabe es que existe.



· Ring, la giganta de la escarcha. Simbolizaba a la tierra invernal y helada. Con ella tuvo a Vali, llamado a vengar la muerte de su hermano Baldr. Es el dios de los arqueros, señor de la luz eterna, llamado también Liosberi, el portador de la luz.



Odín, además de su caballo de ocho patas Sleipnir, y de sus dos lobos, va siempre acompañado de dos cuervos, Hugin y Munin, Pensamiento y Memoria, que ven todo lo que sucede y se lo transmiten para que lo conozca. Odín posee numerosos objetos mágicos “requisados” a los enanos o fabricados expresamente para él por ellos. Entre ellos está la lanza Gungir, que nunca falla en el blanco y con la que desencadena guerras y conflictos, y el anillo mágico Draupnir, que cada nueve noches produce otros nueve anillos iguales a él, salvo en la capacidad de reproducirse.
los nueve reinos..mitologia germana El gigantesco fresno se ancla en el centro del universo, donde estuvo el corazón del gigante Ymir, gracias a sus raíces que se nutren de tres fuentes mágicas. La primera se dirige hacia la Fuente de Hvergelmir. La segunda a la fuente de Mimir. La última a la Fuente de Urd, en la casa de las Nornas, señoras del Destino. (En otro artículo hablaremos en profundidad de estos manantiales, dada su importancia).




Estos nueve mundos están situados a lo largo del árbol sagrado y desde lo más alto de su copa, donde se sitúa el Muspelheim, descendemos por el tronco, donde está el Midgard, la tierra del medio, hasta las tres raíces, donde se ubican los otros mundos


Estos son los nueve mundos:

1. MUSPELHEIM
Es el mundo primordial de fuego. Queda situado en lo más alto del árbol en el momento de su creación. De él brotaron las chispas que al fundir el hielo del Jotunheim, cuando se juntaron en el Ginnungagap, el vacío eterno, dieron lugar al origen de la tierra. Surt “el negro” es su rey y en él viven los gigantes de fuego, gobernados bajo su espada ígnea.

2. MIDGARD,
El Reino de los Hombres, está situada en el tronco. Está rodeado por una cerca hecha con las pestañas de Ymir. Ahí en ese lugar casi sin importancia, fue donde nos colocaron los dioses después de crearnos, a partir de dos trozos de árbol.
3. ASGARD,




El Reino de los Ases, está situado bajo una de las raíces, la que se hunde en la fuente de Urd, la mayor de las Nornas. Allí tienen su lugar de reunión, sus moradas y sus santuarios los dioses. Allí está el Valaskialf, la sala de Odín techada de plata pura, donde se encuentra su trono, el Hlidskiaf. Cuando se sienta allí, ve todos los mundos y lo que en ellos sucede. Allí es donde acuden Hugin y Munin, Pensamiento y Memoria, sus cuervos, a llevarle noticias. En su extremo sur se encuentra Gimle, la sala más hermosa, la que seguirá en pie cuando hayan sido destruidos tanto el cielo como la tierra y donde vivirán por siempre los hombres buenos y justos.




Heimdall
El Vingolf o Valhalla, es donde Odín acoge a la mitad de los Einheriar, los héroes muertos en la batalla, y los entrena para que luchen a su lado en el Ragnarok, atendidos por la Valkirias. Junto a ella está Folkvang. Allí Freiya, la reina de las Doncellas guerreras, acoge a la otra mitad de los héroes caídos.


Este mundo maravilloso se encuentra unido a los otros mundos por un puente mágico el Bífrost, el arcoíris, por el que cruzarán los gigantes en el Ragnarok y que se encuentra custodiado por Heimdall, el blanco, el hijo de Odín que jamás duerme. ALFHEIM 



Freyr
También conocido como Liosalfheim, es el Reino de los elfos de la Luz, los Lios Alfar. Es también el verdadero hogar del dios Vanir Freyr, pues él es el señor de los elfos y es reverenciado por ellos. Se sitúa en el interior del Asgard

5. VANAHEIM
Es el Reino de los Vanes, a donde se traslada a vivir Hónir, el As, cuando tras la guerra entre Ases y Vanes, se firma la paz con la entrega de rehenes. También está situado en el interior del Asgaard

6. JÖTUNHEIM

Frazetta: Los gigantes de la escarcha

El Reino de los gigantes de la escarcha y de los de roca, está situado en una de las raíces, la que se hunde en la fuente de Mimir, donde se guarda la sabiduría y la inteligencia.

7. SVARTÁLFAHEIM
Es el Reino de los elfos oscuros o Svart Alfar y también de los enanos. Está situado en el interior de la tierra del Jothunheim y en el interior de la tierra es donde viven estos seres asexuados, creados por los dioses a partir de los gusanos que devoraban la carne putrefacta de Ymir y a los que dotaron de inteligencia y sabiduría sobrenaturales

8. NIFLHEIM




El Reino de las tinieblas eternas, envuelto por la niebla, se hunde en la fuente de Hvergelmir. En él habita la serpiente Nídhöggr que rodea el mundo y roe sin cesar las raíces del fresno perenne Yggdrasil. En él hay muchas estancias, y todas son terribles y sombrías, como el palacio de Hler, el gigante rey del océano, en el fondo del abismo, donde son llevados los que se pierden en el mar.
9. HELHEIM
El Reino de los muertos, está situado en una de las partes más oscuras y tenebrosas del enorme y gélido Niflheim. En este mundo terminan los que han muerto por enfermedad, vejez o accidente, y una vez se entraba en él ni siquiera los dioses pueden salir, a causa del interminable, inagotable e intransitable río Gjöll, que lo rodea. Está gobernado por Hela, monstruosa hija de Loki. La entrada está custodiada por un perro conocido como Garm, aquel que en el Ragnarok se enfrentará al dios supremo Tyr. Por supuesto todos los criminales irán al Helheim, pero para estos hay un área especial dentro del terrible recinto, El Nastrand (Playa de cadáveres) también conocido como Naströnd y Nastrandir. Es una sala dentro del Hel donde irán las almas de las personas viles, los asesinos, los perjuros y los mentirosos notorios. También en Nastrand como en el resto del Helheim el sol nunca brilla y las puertas de la sala se abren todas hacia el norte. Las paredes están cubiertas con serpientes que miran todas hacia adentro y escupen sin parar un veneno cruel que fluye en torrentes por la sala hasta que salen por las puertas y dan lugar al rio Slid. Estos torrentes de veneno lo llenan todo con vapores mefíticos.