Después de un insólito día de descanso, la Luftwaffe ha reanudado el Blitz y vuelto a atacar Gran Bretaña con dureza, en especial Londres, donde la Casa de los Comunes y la Torre de Londres, entre otros muchos edificios, han resultado alcanzados por las bombas. El Alto Mando de la Wehrmacht ha anunciado que durante el pasado mes de Noviembre la Luftwaffe ha arrojado 7.455 toneladas de bombas sobre Inglaterra y estipula que los británicos han lanzado unas 475 toneladas de bombas sobre Alemania en el mismo periodo.

Gott straffe Engelland! ¡Dios castigue a Inglaterra!
En otro comunicado del Alto Mando, se ha anunciado que durante la noche del 8 al 9 de diciembre, en represalia por los asaltos aéreos británicos contra las ciudades alemanas occidentales, la Luftwaffe ha reunido numerosas fuerzas en un gran asalto contra Londres que se ha prolongado desde la caída de la noche hasta la mañana. La visibilidad era buena y los bombarderos han arrojado bombas de los mayores calibres sobre la ciudad y en especial sobre vitales instalaciones de suministro. Se han desatado enormes incendios en muchos puntos que durante el transcurrir de la noche se han unido para formar un único y gigantesco mar de llamas.
Dentro de las trágicas circunstancias que rodean a su país en estos tiempos, con su ejército derrotado, sus ciudades reducidas a escombros, su fuerza aérea convertida en una patética sombra incapaz de contener el Blitz y su marina mercante y de guerra doblegada ante el desafío de los U-Boote y la Kriegsmarine, el inefable Winston Churchill le ha enviado hoy un telegrama a su colega al otro lado del Atlántico, Franklin Delano Roosevelt, resumiéndole los principales acontecimientos del año 1940, la situación actual y lo que cree que Gran Bretaña necesitará de los Estados Unidos para poder sobrevivir y, en último término, alcanzar la victoria.

¿No han muerto ya suficientes neutrales por Inglaterra, señor Churchill? Ahora, Churchill intenta arrastrar a la guerra a Irlanda y a los Estados Unidos.
El mensaje de Churchill ha sido poco menos que una súplica desesperada. En primer logar, ha solicitado a Roosevelt que la Marina de Estados Unidos amplíe sus Patrullas Neutrales mucho más al interior del Atlántico y que presione a Irlanda para que permita el empleo de los puertos occidentales irlandeses a los buques de guerra aliados o norteamericanos. A cambio, Churchill promete “intentar” reunificar Irlanda después de la guerra convocando a la población de Irlanda del Norte a una consulta democrática para que se una con el sur si así lo desea.
El principal problema con el que tendrá que enfrentarse el Reino Unido en el año 1941, según ha reconocido Churchill, será la falta de buques mercantes para transportar los 43 millones de toneladas de suministros que Gran Bretaña precisa anualmente y la escasez de buques de escolta con que protegerlos de los U-Boote y de los aviones anti-buque de largo alcance de la Luftwaffe. Le ha pedido a Roosevelt, por tanto, que Estados Unidos fabrique abundantes mercantes para empleo británico. También le ha solicitado un suministro de 2.000 aviones de combate al mes, la mayoría de ellos bombarderos pesados.

La cruda realidad: el león inglés ya no domina el mundo.
Para rematar el telegrama, Churchill le ha reconocido a Roosevelt que Gran Bretaña no se encuentra en situación de poder atender al pago de todas esas armas. Toma ya. Pedigüeño y además, miserable.
Qué mal le vemos, señor Churchill. Sin aliados, sin amigos, sin mercantes, sin buques de guerra, sin aviones, sin bombarderos y sin dinero. ¿No cree que ha llegado la hora de la paz?
En el Pacífico, nuestros cruceros corsarios Komet y Orion han desembarcado a 496 supervivientes incluidas 70 mujeres y 7 niños procedentes de 10 buques mercantes británicos y aliados hundidos desde el mes de agosto en la Isla Emirau, cerca de Nueva Guinea.

Los corsarios alemanes en la isla Emirau. El Komet se encuentra a la izquierda. La chimenea y un mastil del Orion puede verse detrás del buque suministro Kulmerland, con insignia japonesa, a la derecha.
Este acto de magnanimidad humanitaria contrasta con la actitud del gobierno estadounidense, que acaba de rubricar con el Reino Unido un acuerdo comercial para la adquisición por parte británica de 750 millones de dólares de equipamiento militar. La lista de compra ha sido preparada bajo la petición del Presidente Roosevelt y los contratos entrarán en vigor cuando los aprueba el Congreso, un mero trámite.


Producción norteamericana al servicio del Imperio Británico.
Mediante el primer contrato, el Reino Unido recibirá 60 buques mercantes, que deberán fabricarse en los astilleros norteamericanos en el plazo de 12 meses. El mayor encargo lo suponen la producción de 12.000 aviones por un precio de 300 millones de dólares. Así mismo, los británicos recibirán cañones, tanques y otros suministros de guerra por un montante de otros 425 millones de dólares.
El gobierno del Reich no puede menos que lamentarse por semejante actitud. Mientras que el Reich se esfuerza en respetar escrupulosamente la neutralidad estadounidense, su Presidente Roosevelt no ceja en su empeño de asestar al Reich desde la mañana hasta la noche toda suerte de pinchazos, lesiones, insultos, desafíos y agresiones morales. No entendemos y lamentamos la postura de un gran gobierno amigo y hermano que insiste en ponerse del lado de la Gran Bretaña en la víspera de su derrota y desaparición frente al Reich. La pregunta es: ¿llegará ese material bélico a su destino, o será pasto de los U-Boote?
Se ha producido un curioso encuentro en el mar Jónico que ha enfrentado al submarino británico HMS Triad con el submarino italiano Enrico Toti.

El sumergible italiano Enrico Toti.
El HMS Triad se encontraba patrullando en el Golfo de Tarento cuando poco después de la medianoche se ha topado con el submarino italiano Enrico Toti navegando en la superficie. El HMS Triad ha abierto fuego dos veces, alcanzando al Enrico Toti en dos ocasiones, una de ellas con un proyectil de cuatro pulgadas en la base de la torre de mando del submarino, pero no le ha producido daños importantes. Después ha disparado un torpedo que no ha dado en el blanco.
Los dos submarinos se han acercado tanto el uno al otro que el primer oficial del Enrico Toti ha podido oír claramente a los británicos hablando en inglés sobre el puente. El Enrico Toti es un submarino poco convencional que cuenta con un cañón de 120 mm y en seguida ha hecho uso de su superior armamento obligando a la tripulación británica del puente y a su dotación artillera a buscar refugio en el interior del submarino. El HMS Triad ha iniciado la inmersión, pero Enrico Toti ha acertado con dos disparos de su cañón sobre la torre de mando del HMS Triad y más tarde con un torpedo hasta que el submarino británico se ha hundido.

El HMS Triad, a pique.
Mientras tanto, en Roma, el Consejo de la guerra de Italia toma la decisión final de lanzar el ataque a Grecia. El Führer no será notificado de esta decisión y se presentará ante un hecho consumado. Los italianos esperan conquistar Grecia en dos semanas y el inicio de la operación queda fijado para el 26 de octubre.
¡Dios salve las almas de nuestros enemigos! Los lobos acuden en manada a dar caza a los mercantes británicos.La matanza ha comenzado, Karl Dönitz dirige los ataques desde la base de Lorient y en camino hay ya otros cinco lobos que se dirigen a la zona dispuestos a no dejar títere con cabeza.
El convoy lento SC-7 partió de Sydney, Nueva Escocia, el 5 de octubre de 1940 con destino Liverpool y otros puertos de Gran Bretaña. Su velocidad teórica es de 8 nudos, pero algunos de sus 35 buques mercantes son mucho más lentos. El convoy consiste sobre todo de buques antiguos y pequeños cargados con materias primas y productos que en su mayor parte han sido obtenidos en la costa oriental del Canadá. Los cargamentos típicos de los mercantes incluyen andamiajes para las minas de carbón, madera, cereales, acero y mineral de hierro. Uno de los buques, el SS Empire Brigade, además, transporta un valioso cargamento de camiones.

Convoy SC-7 en ruta.
Hasta la puesta de sol de ayer, el convoy SC-7 pudo respirar tranquilo. Después de las pérdidas sufridas anteayer a manos del U-124, del U-48 y del U-38, los británicos se las prometieron muy felices y pensaron que ya había pasado lo peor. Después de perder cuatro buques en lo que parecían ataques aislados, confiaban en que el resto de sus treinta mercantes lograrían llegar a puerto sanos y salvos. Además, recibieron una muy buena noticia cuando el buque de escolta Leith y la corveta Heartsease se unieron al convoy. Durante las horas de sol tan sólo tuvieron que lamentar un ataque aislado por parte del submarino U-38, que dañó al mercante SS Carsbreck pero que fue rechazado a su vez por la escolta británica.

El U-100 de Joachim Schepke navega para reunirse con su manada de lobos, su Wolfsrudel.
La mayoría de los mercantes son británicos, pero en él también se encuadran buques griegos, suecos, noruegos y holandeses. El Comandante del convoy, el Vice-Almirante Lachlan Donald Ian Mackinnon viaja a bordo del SS Assyrian y es responsable de los buques mercantes, pero no de la escolta.
Durante las tres cuartas partes del trayecto, el buque de escolta HMS Scarborough ha sido la única escolta naval de que ha dispuesto el convoy, convirtiendo a éste en una presa muy fácil para cualquier buque de superficie alemán con que pudiera encontrarse. De hecho, mucho de los capitanes de los mercantes habrían preferido navegar en solitario antes que arriesgarse en una travesía tan lenta con una escolta tan reducida.
El convoy partió, como ya se ha dicho, el 5 de octubre, y ya en el primer día tuvo un mal augurio cuando un buque, el SS Winona, tuvo que regresar a puerto debido a problemas mecánicos.

Mercante alcanzado por un torpedo.
A partir del 11 de octubre el convoy se ha debido enfrentar a la mala climatología, lo que ha obligado a varios mercantes a separarse y navegar por su cuenta. Uno de estos, el pequeño mercante SS Trevisa de 1.813 toneladas con una carga de madera, fue avistado en el día de ayer y hundido por el submarino U-124. En el día de hoy, otro rezagado, el SS Aenos de 3.500 toneladas, ha sido hundido por el U-38.
En el día de hoy, cuando el buque ha entrado en la última etapa de su travesía, dos pequeños buques de guerra se han añadido a su escolta. Más tarde han sido avistados por el submarino U-48 de Heinrich Bleichrodt, que ha atacado sin esperar al resto de su manada de lobos y logrado hundir a dos buques, el Scoresby y el Languedoc, éste último de 9.500 toneladas. El buque escolta HMS Scarborough ha contraatacado, obligando al U-48 a sumergirse. Sin embargo, el buque de escolta británico ha prolongado su ataque imprudentemente y el convoy se ha alejado tanto que el HMS Scarborough no ha podido volver a unirse a él.

Los U-Boote acuden en manada a dar caza a los mercantes británicos.
De lo que los británicos no eran conscientes es de que a pesar de la ausencia de ataques, la actividad de los U-Boote a su alrededor estaba siendo de lo más intensa. Durante todo el día 18, una manada compuesta por nada más ni nada menos que cinco U-Boote: el U-46, el U-99, el U-100, el U-101 y el U-123 se ha estado congregando, a la espera de la llegada de la noche. Para desgracia de los británicos, entre los "lobos" alemanes se encuentran los famosos ases de submarinos y Caballeros de la Cruz de Hierro, el Korvettenkapitän Otto Kretschmer, al mando del U-99, y el Kapitänleutnant Joachim Schepke, al mando del U-100. Después de la caída del sol, durante un periodo de seis horas durante la noche del día 18 al día 19, la tragedia se ha cernido sobre el convoy SC-7. Nuestros cinco lobos han llevado a cabo de manera magistral un ataque conjunto coordinado desde Lorient por el Almirante Kart Dönitz y su Estado Mayor que ha supuesto un éxito apabullante para nuestras armas.

Korvettenkapitän Otto Kretschmer
La primera víctima ha sido el SS Creekirk a manos del U-101. Con su pesado cargamento de hierro, el mercante se ha hundido como una piedra arrastrando a todos los miembros de la tripulación con él. Más tarde, el SS Empire Brigade, con su cargamento de camiones y seis miembros de su tripulación junto con el SS Fiscus y su cargamento de lingotes de acero, han ido a parar al fondo del mar a manos de los torpedos del U-99 de Otto Kretschmer, quien a lo largo de la noche ha logrado hundir a siete mercantes del convoy.

Mercante británico a pique.
El buque insignia del convoy, el SS Assyrian, tampoco se ha salvado de la carnicería y se ha hundido con 17 miembros de su dotación. El Vice-Almirante Mackinnon ha salvado la vida después de permanecer varias horas en las aguas heladas.
A la llegada de las primeras luces del amanecer de hoy, el convoy SC-7, que a su partida contaba con 34 mercantes, tan sólo dispone de 14 buques. 20 barcos con 79.592 toneladas han ido a parar al fondo del mar. En un plazo de apenas seis horas ha perdido nada más ni nada menos que 16 buques mercantes. Además, 6 mercantes con un total de 22.662 toneladas han resultado dañados. En total, más de 100.000 toneladas de pérdidas.

Puntos del Océano donde se han producido los hundimientos del convoy SC-7.
La escolta británica se ha visto incapaz de impedir ningún ataque; su respuesta ha sido descoordinada e inefectiva y no han conseguido hundir ni dañar a un solo U-Boot. De hecho, nunca se han dado cuenta de que los submarinos alemanes no estaban lanzando sus ataques sumergidos ni desde el exterior del convoy, sino que han estado operando sobre la superficie y en el interior del convoy, entre los mismos mercantes. Por lo tanto, la escolta británica no ha podido organizar ningún ataque contra los U-Boote y se ha pasado la mayor parte del tiempo rescatando supervivientes.

Cazadores a la luz de la luna.
Pero la tragedia británica no termina ahí. A no muchas millas de la posición del convoy SC-7, el submarino U-47 de Günther Prien, el famoso héroe de Scapa Flow, ha avistado al convoy HX-79, un jugoso pastelito integrado por 49 buques mercantes y sin ninguna escolta. Prien ha transmitido un informe a Lorient y Karl Dönitz ha organizado una nueva manada de lobos. Aquellos U-Boote que han tomado parte en el ataque al convoy SC-7 y que todavía cuentan con torpedos, se han dirigido de inmediato al encuentro del nuevo convoy con sus tubos lanzatorpedos todavía calientes. A lo largo del día de hoy, y al igual que hicieran ayer en torno al convoy SC-7, el U-100 de Joachim Schepke, el U-46 de Engelbert Endrass y el U-38 de Heinrich Liebe, se han unido al U-47 de Günter Prien en torno al convoy HX-79. Prien se ha pasado todo el día esperando a sus camaradas con cautela y sin quitar el periscopio del convoy.

El convoy HX-79, en el punto de mira de nuestros U-Boote.
El Almirantazgo británico, preocupado por el infausto destino sufrido por el cercano convoy SC-7 y previendo un ataque contra este nuevo convoy, se ha apresurado a enviar refuerzos. A lo largo del día una gran fuerza de escolta se ha unido a los mercantes del convoy HX-79: dos destructores, cuatro corvetas, un remolcador armado, un dragaminas y un submarino.
La manada de U-Boote se prepara de nuevo para al ataque. Con la caída de la noche, volverán a sembrar la destrucción entre las filas británicas. ¡Dios salve las almas de nuestros enemigos!
La Wehrmacht marcha al interior de Rumanía. Dos divisiones de tropas alemanas con un total de 30.000 soldados atraviesan Hungría para hacerse con el control de los campos petrolíferos y de los puertos en los que el petróleo es embarcado.

Los pozos petrolíferos de Rumanía, a salvo bajo la custodia de la Wehrmacht.
La declaración oficial alemana para justificar esta acción es que los soldados de la Wehrmacht han sido enviados a Rumanía “como respuesta a un acuerdo que se ha alcanzado con el gobierno rumano para el entrenamiento y la reorganización del Ejército rumano con todo el equipamiento necesario para la guerra moderna”.
Más tarde, en otra declaración oficial, se añade que la acción militar se ha llevado a cabo para proteger a Rumanía frente a un planeado sabotaje de sus campos petrolíferos por parte de los británicos. A nadie en el mundo se le escapa que ciertamente son esos campos petrolíferos, desarrollados en su mayoría por medio de capital británico, son el motivo principal de la intervención germana.

Conducator Antonescu.
Lo cierto es que la pasada semana el Conducator Ion Antonescu mandó arrestar a varios oficiales británicos acusándoles de estar conspirando para incendiar los pozos petrolíferos. En realidad, la entrada de la Wehrmacht en Rumanía se ha llevado a cabo con el consentimiento y la cooperación rumanas. El Ejército rumano ha evacuado los cuarteles de Bucarest para facilitarles a los alemanes el alojamiento. La Wehrmacht ha tardado unas pocas horas en instalar un Cuartel General expedicionario y establecer contacto con el Alto Mando rumano.

Benito Mussolini.
Por otro lado, y aunque muchos crean que esta acción es una consecuencia de la reunión del pasado viernes entre el Führer y el Duce en el Paso del Brenero, lo cierto es que el propio Mussolini ha sido uno de los más sorprendidos, sobre todo porque interrumpe los intentos italianos por garantizarse parte del combustible rumano. En consecuencia, este golpe de mano alemán deja a Italia totalmente dependiente del Reich en cuanto al abastecimiento de combustible. Nada debe temer el Duce ni Italia en ello, puesto que el Reich siempre los considerará su amigo y su aliado y atenderá a todas sus necesidades.

El intercambio de regalos es una arraigada costumbre en la estrecha relación que mantienen el Reichsführer y el Führer. En la imagen, Heinrich Himmler le entrega a Adolf Hitler un retrato de Federico el Grande con motivo de su 50 cumpleaños el 20 de abril de 1939.
En otro orden de cosas, el Führer le ha hecho llegar una fotografía autografiada a Heinrich Himmler con motivo de su cuadragésimo cumpleaños, junto con un telegrama de felicitación.
Es lebe Finnland!Tod dem Bolschewismus!
Los finlandeses mantienen a raya al Ejército Rojo.

Artillería finlandesa abre fuego en la noche.
La Guerra de Continuación que Finlandia desató para liberarse a sí misma y a Europa del yugo soviético se encuentra, al igual que el resto del Frente Este, en suspenso. El arrojo de los soldados finlandeses y la inestimable colaboración de la Wehrmacht, permitió a Finlandia conseguir importantes avances en todos los frentes a lo largo de muchas semanas victoriosas. Sin embargo, con la llegada del invierno, el Mariscal Mannerheim y el Presidente Finlandés Ryti decidieron no continuar las acciones ofensivas en dirección al Mar Blanco, concentrándose en sofocar los últimos focos de resistencia soviéticos y consolidar sus posiciones. La línea de frente se estabilizó y se establecieron poderosas líneas defensivas y fortificaciones a lo largo del Istmo de Karelia, a lo largo del Río Svir entre los extremo meridionales del Lago Ladoga y Onega y a lo largo del Istmo Maaselkä al norte del Lago Onega. Más al norte la línea quedó cubierta por patrullas de esquiadores.

Avance del Eje en el frente de Finlandia.
A pesar de las innumerables victorias cosechadas por Finlandia, el gran objetivo que había establecido el Führer: la conquista de Murmansk y el corte de la línea de ferrocarril que une este importante puerto báltico con el resto de la Unión Soviética, no ha podido conseguirse. Del mismo modo, al no estar amenazadas las costas del Mar Blanco, el puerto de Archangelsk permanecerá por el momento en manos soviéticas, lo que seguirá asegurando al Ejército Rojo el flujo de material de guerra estadounidense y británico que llega por mar a ambos puertos.

Situación actual del frente y despliegue de fuerzas en ambos bandos.
La guerra está durando más de lo que se esperaba, y Finlandia comienza a sentir la escasez de hombres. Por ese motivo, muchos soldados de las generaciones más antiguas han sido liberados del servicio activo para regresar a importantes tareas en casa tales como el trabajo agrícola y la industria. Cinco divisiones han sido disueltas y tan sólo permanecen en el frente los hombres suficientes para las operaciones defensivas esenciales.

Un soldado finlandés herido es evacuado en trineo.
El día de Año Nuevo de 1942, el Ejército Rojo desató el primero de sus contraataques, lanzándose con varias divisiones y brigadas navales contra la parte más oriental de las líneas finlandesas en el área de Krivin y el Istmo de Maaselkä. La 3ª Brigada Finlandesa fue rápidamente trasladada desde sus posiciones en el Istmo de Karelia para reforzar la línea.

Diagrama táctico de la batalla de Krivin.En la jornada de hoy, después de cinco semanas de violentos combates, la ofensiva soviética ha sido finalmente sofocada con grandes pérdidas. Los finlandeses estiman haber aniquilado a más de 4.000 soldados enemigos, mientras que las pérdidas propias no han superado los 200 hombres. Los finlandeses, con su mayor conocimiento del terreno, lograron infiltrarse por los flancos del Ejército Rojo y aislar a las unidades enemigas en una serie de mottis o bolsas que redujeron con tranquila meticulosidad.

El Ejército Rojo siembra una nueva cosecha de cadáveres... propios.

Los soldados finlandeses inspeccionan el campo de batalla en el que su enemigo ha sufrido una nueva derrota.
Desde un punto de vista puramente humano, la batalla de Krivin ha proporcionado una de las más espantosas muestras de la realidad de la guerra. En efecto, durante la batalla, los finlandeses han descubierto que algunos soldados soviéticos, cercados y muertos de frío y hambre, han optado por cortar carne de los cadáveres de sus camaradas caídos y dejarse llevar por el canibalismo. Durante uno de los intentos de ruptura que los finlandeses ahogaron en un mar de sangre, en el interior de las mochilas de los soldados rusos se encontraron pedazos de carne humana preparada para su consumo.
En Namsos comienza la evacuación de la Mauriceforce. Un destacamento naval formado por tres destructores británicos y uno francés y dirigido por el que en poco tiempo será célebre almirante Lord Mountbatten, consigue llegar a la zona de Namsos, pese a la intensa niebla y a los constantes ataques de la Luftwaffe, que se emplea a fondo para evitar la huída de los ingleses. Sin embargo, el destacamento detiene su avance a 40 millas del puerto, y ante el temor a la aviación alemana, se decide posponer la evacuación de los miles de soldados de la Mauriceforce. Los temores de Mountbatten son bastante lógicos: los alemanes han arrasado con sus aviones Namsos, y de hecho, hoy mismo son destruidos los buques antisubmarinos ingleses HMS Gaul, HMS St. Goran y HMS Aston Villa en el puerto a manos de los bombarderos nazis. En la zona más al sur, la Sickleforce ya se está evacuando a toda velocidad desde el también muy castigado desde el aire puerto de Andalsnes; hoy mismo 4.400 soldados abandonan Noruega por este puerto. Pero es en el norte de Noruega donde aliados tienen previsto ahora presentar batalla. Mosjoen, al norte de Narvik, un nuevo destacamento británico desembarca, para cortar la carretera que va hacia la asediada ciudad de Narvik. En el mar, el viejo cañonero noruego Uller, capturado por los alemanes, es hundido por el ataque de un avión noruego He-115. Irónicas de la guerra, un buque noruego en manos alemanas será destruido por un avión alemán pilotado por noruegos.
La infantería alemana, los landser, avanzando en Noruega. El cansancio de tres semanas de combates casi ininterrumpidos es patente.
Es también el momento de inflexión de la guerra en Noruega. Avanzando sin apenas oposición a través del valle del Osterdal, la 163ª División Alemana procedente de Oslo enlaza con la 181ª División en Trondheim. La carrera por Trondheim ha terminado; el Reich ha asegurado con éxito Noruega Central. Un poco más al sur, la Sickleforce continúa se repliegue en dirección a Andalsnes, con objeto de ser evacuados vía marítima. Sus perseguidores, la 196ª División Alemana toma hoy el paso de Dombas, donde hace unos días una compañía de paracaidistas fueron derrotados. En esta ocasión, los alemanes ocupan la localidad sin apenas resistencia. Aislados por el rápido avance de la 196ª División, la 2ª División Noruega, la única unidad de esta nacionalidad que ha podido llevar a cabo una oposición efectiva a los alemanes, se rinde, aunque diversos elementos continuarán combatiendo entre hoy y mañana.
El momento del encuentro en Trondheim
Ahora Noruega está cortada en dos, y los alemanes ya controlan prácticamente la totalidad de la mitad meridional del país. Y los aliados comienzan la evacuación. El primer buque en salir es el HMS Fleetwood, que parte de Andalsnes con 460 soldados noruegos. Le seguirán muchos otros en los próximos tres días. Pero la Luftwaffe no se los va a poner fácil y lanzará constantes incursiones. En Namsos, el destructor HMS Bittern es alcanzado por varias bombas lanzadas por aviones Ju-87 y se incendia; los supervivientes abandonan el buque que finalmente echado a pique a cañonazos por el destructor HMS Carlisle.
El HMS Bittern en llamas
La campaña aliada en el centro de Noruega ha terminado, y solo queda pues reagrupar las fuerzas y esperar a la evacuación vía marítima. La Sickleforce del general Paget acelera su retirada hacia Andalsnes, donde hace menos de dos semanas desembarcaron los hombres de la 148ª Brigada Británica. Le pisa los talones la 196ª División Alemana. También en Namsos, la Mauriceforce se reorganiza y atrinchera mientras los buques destinados a sacarlos de allí llegan. Pero por ahora, los únicos que consiguen abandonar Noruega son precisamente el rey Haakon VII, la familia real y el gobierno noruego. Desde la localidad de Molde, donde se habían refugiado, los ilustres noruegos son trasladados al crucero pesado HMS Glagow. Junto a ellos, viajan la mitad de las reservas de oro del Banco de Noruega. Previendo la posible huída de las autoridades noruegas, la Luftwaffe lanza un potente bombardeo que deja Molde literalmente en ruinas. Y mientras, la 183ª División Alemana está ya cada vez más cerca de Trondheim…
La orden de evacuación llega demasiado tarde para algunos. Prisioneros británicos siendo organizados por los alemanes en Noruega